España aparca sus emgencias para integrarse militarmente en la OTAN

El Gobierno español ha aparcado su reivindicación más problemática en las negociaciones para la integración militar en la OTAN: el control de las aguas que separan el Estrecho de Canarias. Después de meses de discusión sobre los límites entre el futuro mando aliado español y el portugués, para asegurar la continuidad geográfica entre la Península y el archipiélago, responsables de Moncloa, Asuntos Exteriores y Defensa han coincidido en los últimos días en minimizar este asunto, calificándolo de "técnico" o "irrelevante".El Ejecutivo quiere que la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la OTAN, que se celebrará en Madrid los próximos días 8 y 9, sea la de la plena integración española. Para ello se propone anunciar formalmente la incorporación española a la estructura de mandos, que no estará aprobada al menos hasta diciembre. Como contrapartida, el Gobierno quiere que el comunicado final de la cumbre incluya la futura instalación en Madrid de un submando aliado con jurisdicción sobre todo el territorio español, incluidas las Canarias, sin alusión a las aguas intermedias.

El control sobre las Canarias no ha estado nunca sobre el tapete. Ningún país puede ser obligado a dividir su territorio entre varios mandos, por lo que las islas dependerán del cuartel de Madrid. La discusión se centra en la forma de asegurar la continuidad geográfica entre las dos zonas. Dos de las propuestas (que dibujan un pasillo entre Canarias y la Península) cuentan con las reticencias de Portugal, que vería disminuir la zona bajo su control. La tercera y más verosímil deja a las islas en una burbuja en medio de las aguas bajo control portugués.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de julio de 1997.