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"Matadme de una puta vez"

¡Matadme de una puta vez!". José Antonio Ortega Lara, aturdido y desorientado, no podía imaginar que aquellos hombres en mascarados eran guardias civiles. Pensó que ayer había llegado su hora y que, en cierta forma, la muerte le aliviaría de aquella interminable tortura que empezó el 17 de enero de 1996. "¡Matadme de una puta vez!", repitió el funcionario de prisiones. Al joven teniente de la UEI (Unidad Especial de Intervención) le costó trabajo convencerle que no era un etarra, sino un oficial de la Guardia Civil, y que estaba allí para sacarle del agujero en el que había pasado 532 días "como un perro". Pero antes habían tenido que ser detenidos los cuatro etarras encargados de la custodia del rehén y 60 agentes habían tenido que levantar a pulso una máquina de tres toneladas bajo la que se ocultaba el zulo donde estaba Ortega, al negarse uno de los activistas a revelar ese escondite.PASA A LA PÁGINA 16

Un hilillo de voz

500 guardias civiles intervinieron en la Operación Pulpo para liberar al funcionario

El funcionario, pese a tener "un hilillo de voz", espetó desafiante a los asaltantes: "Matadme, matadme de una vez". Un teniente de la Unidad Especial de Intervención, el primero que entró en el agujero, le tranquilizó: "Soy guardia civil. Venimos a sacarle de aquí". Y Ortega, según López Valdivielso, le dijo: "Siempre había confiado en que la Guardia Civil me rescataría".Las primeras personas que le vieron, comentaron que "se parecía a Gandhi", aludiendo a su famélico aspecto. Ortega sólo comió frutas y verduras mientras permaneció-secuestrado.

Sobre las 6.55 de la madrugada, el director general de la Guardia Civil telefoneó a Jaime Mayor Oreja para decirle: "Ministro, ¡ya lo tenemos!". Ni más ni menos. Y Mayor, por su parte, le respondió: "Enhorabuena, Santiago. Felicita en ni nombre a la Guardia Civil". Eso fue todo, según el responsable del instituto armado, que, sin embargo, reconoce que se sintió "muy emocionado" por el fin de la operación.

López Valdivielso se sorprendió de la lucidez mental de Ortega Lara, pese al largo cautiverio sufrido. Y lo ilustra con una anécdota: "Eduardo Ameijide, el subdelegado del Gobierno, saludó a Ortega presentándose como gobernador civil de Guipúzcoa. Y Ortega le corrigió diciéndole: 'Será el subdelegado del Gobierno, porque el cargo de gobernador ya no existe..., Se ve que estaba informado".

El funcionario de la prisión de Logroño ha relatado que nunca vio la cara de sus secuestradores, sino sólo sus brazos, cuando le metían por un agujero la comida y los periódicos censurados.

La infraestructura del comando Goierri ayer descubierta tiene ocho años de antigüedad y, para los expertos antiterroristas, era la más importante de ETA en Quipúzcoa.

Las características del zulo hacen sospechar que se trata del mismo en el que estuvieron secuestrados el ingeniero Julio Iglesias Zamora y el empresario José María Aldaia, por coincidir con la descripción que ellos hicieron respecto al "ataúd" donde pasaron su cautiverio. Además, ambos fueron liberados en localidades muy próximas a esta comarca guipuzcoana.

Según los expertos policiales, ETA ha sufrido un nuevo golpe en su infraestructura del área de San Sebastián, uno de los más duros desde que fue desarticulado el comando Donosti y sus grupos de apoyo hace seis años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de julio de 1997

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