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ARANJUEZ

Solera en gotas

Se celebró el segundo centenario de la plaza del Real Sitio de Aranjuez. Y como la plaza tiene solera, los artistas correspondieron con gotas de su aroma peculiar, para dulce de paladares exquisitos. No vayan a buscar toros de poder y casta indómita, mas sí bureles nobles y discretos a los que les dieron fiesta y arte los diestros, a gusto del personal en su generalidad.Curro Romero recibió a su primer toro con verónicas garbosas que le fueron jaleadas y se lució en dos verónicas y media de trazo lento. En el tercio de muleta pudo ofrecer algún suave redondo que el público siguió con la miel cerca de la boca.

Al cuarto Curro sí que le hizo de las suyas, para el agrado de la concurrencia. Fue una faena de muleta con altibajos, pero con muletazos de esencia, una serie de naturales de paño rojo que barre la arena, un trincherazo, un molinete para salir de un apuro y desplante con torería. Amén de unos muletazos de tanteo al principio tersos y enjundiosos. Y fue sobre todo ese toreo de capa en el primer tercio.

Domecq / Romero, Paula, Rivera

Toros de Juan Pedro Domecq, discretos de presencia, nobles, de juego desigual.Curro Romero: pinchazo sin soltar, pinchazo bajo soltando y se tumba el toro (ovación); bajonazo descarado y dos descabellos (vuelta al ruedo). Rafael de Paula: pinchazo bajo saliendo rebotado; el toro se tumba en tablas (ovación); pinchazo bajo sin soltar y estocada (ovación). Rivera Ordóñez: pinchazo sin soltar, pinchazo soltando -aviso-, pinchazo y descabello (palmas); estocada (oreja). Asistió el rey Juan Carlos y los espadas le brindaron sus primeros toros. Le acompañaba el presidente de la Comunidad de Madrid. Plaza de Aranjuez, 5 de junio. Corrida conmemorativa del segundo centenario de la plaza. Casi lleno.

Primero los lances de recibo, arromerados, hacia los medios, y media de usía. Luego el quite: dos verónicas y una media lentas, los brazos sueltos y las muñecas de cristal.

Rafael de Paula alcanzó cotas de arte jondo cuando se hizo presente con el percal frente a sus dos toros. En el quite a su primero le dio tres verónicas de remate tropezado, aunque arrebujadas, que resolvió con una media a pies juntos de tronío.

Y en el quinto fue el arte puro. Tres verónicas de capote mecido, inmensas. Con la muleta hubo fragmentos de su genio dormido. Un par de doblones, un trincherazo, la firma, y algún derechazo a la cadera.

Rafael de Paula pasó fatigas al matar a su primer toro. Salió rebotado de un pinchazo y el toro hizo hilo con él hasta las tablas en donde quedó el torero rendido debajo del estribo y tuvo que ser salvado por todas las cuadrillas.

Rivera Ordóñez le hizo una faena valentona a su primero y luego se lió a pinchar. Al sexto lo toreó en los medios sobre la derecha en series limpias de buen trazo. Mató de un espadazo perfecto y se ganó la única oreja de la tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997