Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Papa pide que todos los países del Este sean admitidos en Europa

Los presidentes de siete países centroeuropeos reunidos en Gniezno, en el centro de Polonia, escucharon ayer al Papa clamar por el retorno al cristianismo, sin el cual "no se podrá construir la unidad de Europa". El Papa afirmó que después de la caída del muro de Berlín se levantó otro muro invisible de incomprensión e intolerancia". Más tarde, en una audiencia con los presidentes, abogó por la entrada de todos los países del Este en las nuevas estructuras que se están creando en Europa. Juan Pablo II conmemoró de esta manera a san Adalberto, que hace mil años fue martirizado cuando intentaba evangelizar a los europeos del Este del Europa.A Gniezno acudieron los presidentes de Alemania, Roman Herzog; Hungría, Arpad Goenez; República Checa, Václav Havel; Lituania, Argidas Brazauskas; Eslovaquia, Michal Kovac; Ucrania, Leonid Kuchma, y Polonia, Aleksander Kwasniewski. Los siete escucharon la homilía del Papa y después se reunieron con el Pontífice en el palacio episcopal de Gniezno, un lugar en que hace mil años el emperador alemán Otto III introdujo al príncipe polaco Boleslao el Valiente en la familia de los jefes de Estado cristianos.

La nueva barrera que divide Europa es, según el Papa, "un muro hecho de miedo, agresividad, de incomprensión hacia los individuos de otro origen, de otro color de piel o de otra religión". "Un muro hecho de egoísmo político y económico, carente de sensibilidad hacia el valor de la vida humana y de la dignidad del hombre", añadió Juan Pablo II ante 250.000 peregrinos reunidos junto a la catedral de Gniezno. Este muro, según él, "no se derribará sin que se retorne al evangelio", ya que "sin Cristo no se puede crear una unidad estable".

Poco después de la misa, Juan Pablo II recibió en audiencia a los siete presidentes centroeuropeos presentes en Gniezno. En esta ocasión el mensaje del Papa polaco fue más político. El Pontífice se pronunció claramente a favor de la entrada de todos los países en las estructuras europeas: "No se puede dejar ningún país, incluso el más débil, fuera de las comunidades que se están formando en la actualidad".

El motivo del encuentro del Papa con los presidentes de Europa central es la conmemoración del milenio del martirio de san Adalberto, patrono de la unidad de la región. San Adalberto, de origen checo formado en Alemania, fue obispo de Praga y viajó por Europa para llegar, finalmente, a los territorios de la actual Polonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 1997