ELECCIONES LEGISLATIVAS EN FRANCIA

Juppé dice comprender el malestar nacional

El primer ministro francés, Alain Juppé, dijo ayer que comprendía "perfectamente" el malestar de los franceses. "Es normal la impaciencia. Pero la situación que encontramos al llegar al poder [en 1993] era tan grave que el saneamiento está resultando más largo de lo previsto", explicó. El malestar ciudadano, la indiferencia casi generalizada a pocos días de las elecciones y la impopularidad de Alain Juppé pueden ser elementos determinantes en el resultado.El ministro de Ciudades, Eric Raoult, intentó disuadir a los franceses de utilizar su voto para protestar contra el larguísimo estancamiento económico y la sensación general de crisis política y social que se percibe en el país. "En la primera vuelta, los electores expresarán un sentimiento, una reacción. Pero atención", indicó Raoult, "no debemos jugarnos el país por un sentimiento. Si la primera vuelta es difícil, la segunda resultará muy delicada".

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El ex ministro liberal Alain Madelin, quien declaró que una cohabitación constituiría " un golpe duro para el país, pero no una catástrofe institucional", también habló en términos equívocos sobre su Jefe de filas, Alain Juppé: "Tras el desamor de los franceses respecto al primer ministro se esconde quizá el hecho de que todo un sistema de poder y de toma de decisiones está hoy obsoleto". La estrategia de la derecha ha consistido durante los últimos días en poner sistemáticamente en duda la continuidad de Juppé al frente del Gobierno. El mensaje implícito es algo as¡ como "votad a Juppé y Chirac le sustituirá".

Pero el presidente, que nombra al primer ministro, parece decidido a renovar su confianza en Juppé si la derecha mantiene la mayoría en la Asamblea Nacional. Chirac comentó a un grupo de períodistas, a su retorno del festival de Cannes el domingo, que no había razones para sustituirle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de mayo de 1997.

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