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Aires de fiesta

La Bolsa en la actualidad, lejos de ser el barómetro de la economía, se ha convertido en su escaparate y cualquier excusa es buena para ofrecer el género mediante grandes carteles. Ayer por la tarde, incluso había un coro canturreando por los pasillos de la Bolsa de Madrid, dándole al asunto cierto aire festivo.En realidad, el mercado disfrutó en esta sesión del lado positivo de la estrechez -la falta de acciones- haciendo valer la ausencia de órdenes de venta y aireando la recomendación de un intermediario extranjero para aumentar posiciones en España. El dinero tardó en llegar, pero al cierre de la sesión el volumen justificaba en buena parte la confianza en esa recomendación.

El lado negativo del asunto estaba en los mercados europeos, en los que el futuro aparece menos radiante. Francfort cayó un 1,70% y París el 1,19%, mientras que en Londres la pérdida fue del 0,81 %. Las dificultades internas de Francia y Alemania, sobre todo de esta última, no han sido tomadas en cuenta, a pesar de que una buena parte de los beneficios del mercado en este ejercicio se deben a la posibilidad de estar con estos países en la primera fase del euro pero, sobre todo, de que el euro exista.

Nueva York cerró con una ganancia de 74,58 puntos, en 7.303,46, después de dar un vuelco radical puesto que había llegado a perder a media sesión más de 70. El mantenimiento de los tipos de interés en EE UU fue la clave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de mayo de 1997.