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Un jugador de Tercera rompo el brazo a un árbitro de una patada

Ocurrió este domingo en las profundidades de la Tercera División madrileña. El defensa del Racing Castellanos Pedro Sanromán Sánchez, de 23 años, vio cómo le pitaban un penalti -el partido iba, empatado a uno-, cómo le expulsaban por doble amonestación y ya no se contuvo: rompió de una patada el brazo al árbitro Fernando Jiménez Hernández. "Me dio tal golpe, que volé por lo menos dos metros; luego, una vez en el suelo, no dejó de patearme, estaba como loco", recordó ayer el árbitro.Tras la agresión, Sanromán corrió campo a través hasta alcanzar su coche y huir. Veinticuatro horas más tarde, alertado de que la policía le buscaba, se entregó en comisaría. Ayer fue puesto a disposición judicial.

La Federación Madrileña de Fútbol anunció que Sanromán será inhabilitado para jugar en equipos federados por el resto de su vida. El jugador, que tenía seis antecedentes policiales por lesiones, nunca había protagonizado incidentes violentos en el campo.

Su equipo, en cambio, sí que había protagonizado algún altercado, como zanjar un partido a golpes, irse a mitad de encuentro por disconformidad con el árbitro o bien quedarse con menos de siete jugadores por amonestación.

El penalti, que fue lanzado justo antes de la agresión, acabó en gol para el Huarte la Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de mayo de 1997