Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
GENTE

COMENZÓ EL JUICIO DE ANTONIO DAVID FLORES

Bajaron la escalinata central del Palacio de Justicia de Barcelona cogidos de la mano y rodeados de prensa gráfica. Rocío Carrasco, con un traje pantalón muy claro, y su marido, Antonio David Flores, con traje marrón a rayas. Pero no iban de fiesta, sino a una de las salas de lo penal, donde debían juzgar a Antonio David Flores, guardia civil de profesión, por un delito de malversación de caudales públicos. Según la fiscalía, el marido de Rociíto al igual que otro agente de la Guardia Civil, su pareja de servicio, debe ser condenado a un año de cárcel y siete de inhabilitación por haberse quedado con 50.000 pesetas de un ciudadano francés. Fue el 12 de agosto de 1995. Antonio David Flores y su compañero, Marco Antonio Jurado, pararon a Jean Mare Giraud por un supuesto exceso de velocidad en un camino forestal. El marido de Rocío Carrasco llevaba 15 días de servicio en el cuartel de Argentona, cerca de Barcelona. "Nos dijeron que al ser ciudadano extranjero teníamos que cobrar en efectivo la multa", explicó ayer Antonio David al tribunal. Pero el turista no llevaba el dinero encima, así que la pareja de la Guardia Civil le acompañó a un cajero y pagó. "Pero ¿y la denuncia? ¿Qué hizo con la denuncia? ¿Le entregaron una copia o no?". La fiscal insistía una y otra vez en sus preguntas a Antonio David, que contestó de forma confusa. El ciudadano francés, que declaró en el juicio, negó rotundamente que le dieran ni copia de la denuncia, ni recibo del dinero, ni nada de nada. Por eso denunció lo ocurrido. "Oiga, y con el dinero, ¿qué hicieron?" insistía la fiscal. "Yo ya se lo explico, pero déjeme. No me corte", contestó el marido de Rocío, que al final admitió que cada uno se quedó con 25.000 pesetas, "hasta aclarar lo de la denuncia", e intentó convencer al tribunal de que lo hizo sin malicia, "sin maldad".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de abril de 1997