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Crítica:MÚSICA

Una vez más, Christian Zacharias

Vuelve el pianista alemán Zacharias a la serie de grandes intérpretes para continuar la interpretación de las sonatas de Franz Schubert, en el segundo centenario de su nacimiento. Y, como hace unas semanas, el Auditorio Nacional se llenó de un público que admira tanto la música del gran vienés como las versiones de su intérprete germano.Escuchamos tres sonatas que datan de 1817, 1823 y 1826 y que responden a lo que en Schubert es esencial: la pura musicalidad, la simplicidad estructurada a veces en tan grandes formas como las de la Sonata en sol mayor, la ausencia de vanidad y de retórica y la renuncia continua al uso de fórmulas y soluciones convencionales. Quizás sea esto lo que otorgue a la melódica schubertiana una decisiva originalidad y un valor perdurable.

Ciclo de grandes intérpretes

(scherzo / INAEM)Christian Zacharias, pianista. Sonatas de Schubert. Auditorio Nacional de Madrid. 22 de abril de 1997.

Antes que otra cosa resulta necesario dar con la materia, cómo conseguir una pasta sonora rica de tonalidades y unificada por la fuerza de unos límites cromáticos libremente elegidos. Después el inmenso pianista que es Christian Zacharias trenzó la continuidad melódica que parece extraída de las auras populares o de los ecos poéticos más estrechamente ceñidos al lied. Todo ello determina una suerte de alma que da sentido, razón y emociones a la música profunda, entrañada y sin trampa de un compositor verídico y trascendente.

La autenticidad de la invención schubertiana, la sutileza de un sentimiento amoroso que nunca estalla en pasión, la melancolía que no se hace drama para esconderse en la última intimidad del autor y de cuantos escuchamos, supone una experiencia artística de muchos kilates. Más aún cuando Zacharias, más que interpretar, encarna la herencia de Schubert hasta convertirla en su música. También en la música de cuantos escuchan, con lo qué el proceso comunicativo de la expresión estética llega a su plenitud.

El éxito fue tan grande como la solidaridad de todos con el pianista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de abril de 1997

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