González alerta contra el exceso de poder de los jueces y califica a algunos de "descerebrados"

El secretario general del PSOE, Felipe González, levantó ayer un revuelo al arremeter contra "los irresponsables y cínicos" que presionan al Tribunal Supremo en la desclasificación de los papeles del Cesid. Con igual vehemencia, González calificó de "descerebrados" a "unos pocos jueces" y mostró su preocupación por "los problemas de la justicia" y el "desequilibrio en los poderes del Estado a favor del judicial. Esta inquietud la expresó primero en una reunión de su grupo parlamentario y después en rueda de prensa. A puerta cerrada criticó tanto a la ministra de Justicia, Margarita Mariscal, como al fiscal del Estado, Juan Ortiz Úrculo. Horas más tarde, en TV-3, atacaba a "los jueces que menosprecian al Parlamento".

Dado que González no puso nombres y apellidos detrás de sus sonoros epítetos, los asistentes a la reunión del grupo parlamentario tuvieron que interpretar a quiénes se refería. Después de preguntar a distintos diputados y senadores, quedó claro que "los irresponsables y cínicos" son, a juicio de González, algunos medios de comunicación, miembros del Gobierno y el fiscal general. "Denuncio a los irresponsables y a los cínicos que no respetan al Tribunal Supremo y llevan meses haciendo campaña de presión y tienen el cinismo de denunciar presiones cuando son ellos los que la están ejerciendo". "Ellos y ellas son unos cínicos", señaló. El uso del femenino parece una clara alusión a la ministra Margarita Mariscal."Hay gente absolutamente irresponsable que lleva descaradamente meses presionando a la Sala Tercera, tanto privada como públicamente", continuó en un tono cada vez más alto e irritado. En este capítulo, los suyos interpretan que González incluye a algunos medios de comunicación y a miembros del Gobierno que, en el fondo, estaban deseando que los tribunales les obligaran a desclasificar los papeles del Cesid.

El "espectáculo" judicial

Un segundo apartado referido a los jueces en general y a la Administración de justicia sorprendió también a quienes le escucharon. "Realmente hay problemas en la Administración de justicia, y enseguida se me va a criticar porque lo diga, pero tengo la libertad y la responsabilidad de advertir que hay cosas que no funcionan y que tiene que parar el espectáculo diario de la justicia". González sacó a colación la libertad que tienen algunos jueces para criticar a otros poderes, como por ejemplo "que el Parlamento no funciona" -palabras dichas por el juez Javier Gómez de Liaño en una conferencia- en tanto que los políticos tienen limitadas sus libertades. "Se está produciendo un desequilibrio absurdo", afirmó González. La frase más sonora de su parlamento fue: "Parece que a uno se le va a criticar por decir que hay algunos jueces que como mínimo son unos descerebrados, si no son algo más". Dicho esto, González se dijo a sí mismo en alto que él lo puede decir porque es "autónomo políticamente".Sus reflexiones sobre las prexiones a la Sala Tercera son un anticipo de la declaración que tiene meditada para cuando esta instancia haga pública la sentencia sobre desclasificación de los papeles del Cesid: "España debería ser más humilde en relación con países de larga tradición democrática y no tratar de dar lecciones a los demás". Esta idea la redondeó en la reunión de su grupo, al parecerle increíble que pueda darse a los tribunales la facultad de desclasificar documentos que el Gobierno ha considerado secretos.

Distintos parlamentarios aseguran que González dividió su intervención a puerta cerrada en cuatro apartados: articulación territorial de España, terrorismo, justicia y política exterior. Desde diferentes puntos de vista, tanto Antonio García Santesmases, de Izquierda Socialista, como el riojano Angel Martínez Sanjuán o el vasco Enrique Múgica pusieron de manifiesto el conflicto latente entre los socialistas sobre si defienden un proyecto para toda España o priman los intereses territoriales.

Abundando en sus críticas a los jueces, el ex presidente declaraba por la noche, en una entrevista en la televisión autonómica catalana, que es partidario de "repensar" los ámbitos de actuación de la Audiencia Nacional. En su opinión, sería lógico" que la Audiencia se ocupara de los asuntos de terrorismo y de narcotráfico, aunque matizó que esa reforma debería hacerse por consenso. González fue muy duro con las actuaciones de algunos jueces, a las que definió de nuevo como propias de "un descerebrado".

González afirmó que junto a "gente seria y responsable", en la Audiencia Nacional hay también "el espectáculo de alguna gente que realmente no son capaces de cumplir con su función responsablemente". Puso como ejemplo el caso de "algunos jueces que menosprecian al Parlamento y dicen que no sirve para nada, que más que jueces parecen salvadores de la patria o justicieros". Añadió que estos jueces luego piden protección al Consejo General del Poder Judicial "si alguien dice con claridad que eso es una actuación de un descerebrado".

El ex presidente criticó que en España no exista una clara delimitación entre la prensa amarilla y el resto. Denunció la existencia de un sector de prensa al que denominó "torta mediática", que se dedica a hacer "pura prensa de escándalo", y pidió una reflexión sobre la relación de los políticos y los medios de comunicación. "El poder mediático", dijo, "no está institucionalizado como poder del Estado pero es cada día mayor y de él depende con cierta frecuencia la honra, como diría Cervantes, y, ahora, algunas veces depende también la libertad".

Preguntado sobre si iba a querellarse contra el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, porque ese diario habló días atrás de "régimen felipista de crimen de Estado", respondió: "En absoluto. En toda sociedad democrática tiene que haber un porcentaje de canallas, y hay que tolerarlo y saber convivir con algunos canallas. Y el señor que dirige El Mundo es uno de los canallas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de abril de 1997.

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