La amenaza del terrorista más buscado por EE UU

Afganistán oriental - 21 mar 1997 - 23:00 UTC

Desde de su reducto en los montes de Afganistán oriental, Osama bin Landen -considerado por Washington como el enemigo integrista de Occidente más peligroso- ha amenazado a los estadounidenses con un nuevo baño de sangre contra sus fuerzas en Arabia Saudí. En una entrevista concedida a The Independent, el disidente millonario saudí de 44 años, que dirigió un ejército de combatientes contra la ocupación soviética de Afganistán, proclama que actualmente cuenta con el apoyo de miles de paquistaníes para llevar a cabo su jihad (guerra santa) contra las tropas estadounidenses. en el golfo Pérsico. Asimismo, reconoció por primera vez que sus guerrilleros afganos libraron batallas callejeras contra las fuerzas norteamericanas durante la misión de la ONU en Somalia.Bin Landen añadió que envió faxes al rey Falid y a los principales departamentos del Gobierno saudí en los que informaba de su determinación de librar la jihad contra los norteamericanos. Aseguró, incluso, que algunos miembros de la familia real saudí estuvieron de acuerdo con su petición de expulsarles del golfo Pérsico, una acusación que reforzará las sospechas de Washington de que destacadas figuras saudíes apoyaron de manera encubierta al movimiento disidente.

Pasé la noche en el campamento guerrillero de Bin Landen, a más de 2.000 metros de altitud, en el sureste de Afganistán, donde ,sus mujahidin (combatientes), con uniforme de camuflaje y kufia, patrullan la zona armados con lanzagranadas y fusiles automáticos. Allí encuentro a Bin Landen, con turbante blanco e indumentaria verde, con un Kaláshnikov de asalto, sentado en el suelo con una lámpara de gas como única compañía mientras rememora la explosión que masacró a 24 estadounidenses en el atentado de Riyad un gran acto en el que no tuve el honor de participar" dice en un tono que refleja su odio por los "ocupantes" norteamericanos de su país.

Sorprendentemente -a la vista de sus amenazas previas contra las tropas francesas e inglesas en el golfo Pérsico-, Bin Laden asegura que las Fuerzas Armadas de ambos países suponen sólo una "presencia simbólica" en Arabia Saudí, elogiando en cierto modo a los británicos por no haber ocupado la península Arábiga durante la I Guerra Mundial. También destaca que las naciones europeas se están distanciando de la política estadounidense, separando su voto contra Israel en el debate que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mantiene sobre el nuevo asentamiento judío en territorio árabe ocupado a las afueras de Jerusalén.

Pero si las tropas británicas y francesas en el Golfo pueden en teoría gozar ahora de mayor tranquilidad -una premisa en sí misma dudosa-, los estadounidenses, en cambio, tendrán que enfrentarse a una nueva escalada armada. "Esta es la primera vez en 14 siglos, que las dos ciudades santas (La Meca y Medina) han sido ocupadas por fuerzas no islámicas", afirma. "En el pasado, no había existido resistencia real por parte musulmana porque la clase instruida al servicio del Gobierno saudí engañaba a la gente con- el argumento de que los norteamericanos les ofrecían protección. Pero ahora, la Nación islámica entiende la verdad y los paquistaníes se han aliado con nosotros para expulsar a los estadounidenses". Y zanja su teoría con un argumento rotundo que no deja resquicios para la duda: "Dios usó nuestra guerra sagrada en Afganistán para acabar con la Unión Soviética. Ahora pedimos a Dios que nos utilice una vez más para acabar con los norteamericanos, para convertirles en sombras de sí mismos.

The Independent / EL PAÍS

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* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de marzo de 1997.

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