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El PIB crece a tasas del 2,8% en el primer trimestre con síntomas de recuperación del consumo

La economía española sigue su ritmo de crecimiento de forma muy lenta y moderada.En el primer trimestre de este año, el producto interior bruto (PIB) está creciendo a tasas cercanas al 2,8%, por encima del 2,6% registrado en el último trimestre de 1996 y a punto de alcanzar la línea del 3%, que, se supone, es el objetivo oficial del Gobierno. Sin embargo, los datos básicos de la radiografía de la economía española en la actualidad siguen mostrando un crecimiento exasperantemente lento del consumo, que se aproximaría ya al 2,2% de aumento en los primeros meses de este año.

Crecimiento del PIB lento y sostenido. Éste parece ser el paradigma de la coyuntura económica presente, que tantos alborozos suscita debido al fulminante hundimiento de los precios.Según los avances y estimaciones recogidos por EL PAÍS, la economía española estaría creciendo a una tasa interanual del 2,8% aproximadamente durante el primer trimestre de 1997, después de cerrar 1996 con un crecimiento del 2,6% en el cuarto trimestre del año.

Esta tasa de crecimiento se mueve ahora, según apreciación de los expertos en coyuntura consultados, a un ritmo tan mortecino que difícilmente podrá conseguirse el objetivo del 3% para el conjunto del año que persigue el Gobierno conservador.

La clave de la coyuntura económica sigue estando en la evolución del consumo, que se mantuvo prácticamente estancado durante 1996. En el primer trimestre de este año presentará seguramente una ligera aceleración, próxima al 2,5% interanual. Los indicadores confirman que la confianza de los consumidores está repuntando de forma efectiva, aunque, como en el caso de la evolución del PIB, la aceleración es muy lenta. En la recuperación del consumo está influyendo sin duda la difusión de un clima de confianza económica, basado a su vez en la mejora de los indicadores de estabilidad económica (inflación y déficit público).

Dudas sobre la inversión

Es más difícil avanzar una cuantificación de la inversión (formación bruta de Capital fijo), que disminuyó el 0,4% en el cuarto trimestre del año pasado. De forma muy cauta se pronostica que en los tres primeros meses del año tendrá un ligero crecimiento. Esta mejora está fundada por una parte en el sostenimiento de las inversiones en bienes de equipo, que puede estimarse para este primer periodo en torno al 8%; y, por otra, una recuperación del sector de la construcción, que seguirá presentando decrecimientos reales, pero más moderados (en tomo al 2,5%). El hundimiento de la actividad de la construcción es uno de los factores que explican la falta de pulso económico durante el ejercicio pasado.La espectacular mejora de la inflación y la relativa posibilidad de control del déficit público han relegado parcialmente la tradicional preocupación por los criterios de estabilidad económica en el Gobierno.

A cambio, la preocupación emergente se traslada hacia el crecimiento de la economía y sus indiscutibles efectos sobre los indicadores de estabilidad. Si en 1997 no se alcanza un crecimiento (medio) del 3% del PIB, la recaudación impositiva podría verse afectada. Porque, como los ingresos tributarios tienen una elasticidad superior a la media en relación con el crecimiento, cuando la economía crece, crecen más que ella y cuando ésta se desacelera, lo hacen en mayor proporción (efecto enunciado recientemente por el ex ministro de Economía Carlos Solchaga).

Control del déficit

Por esta razón, no alcanzar el crecimiento previsto podría tener importantes consecuencias para el control del déficit. Téngase en cuenta que en 1996 el grueso del crecimiento económico estuvo sostenido por las exportaciones y el buen año agrícola; unos fundamentos que no sería excesivo calificar de frágiles.Para que se confirme un ritmo sostenido de crecimiento -los expertos consideran que no superará en mucho el 3% en el periodo de auge-, es necesario que se recupere el consumo privado. Aunque a lo largo de 1997 se mantuviera la brillante prestación de las exportaciones durante el año pasado -cerraron el último trimestre con un crecimiento del 12%-, sería necesario aún, si se quiere rondar la senda de crecimiento económico del 3%, sumar tasas de aumento del consumo superiores al 2,5%.

La reactivación del consumo sería un factor de preocupación para las autoridades económicas y monetarias, por el riesgo de repunte de la inflación. Hay una senda estrecha bordeada por el ajuste del déficit y por la inflación que la política económica debe recorrer con pulso firme.

[Ayer mismo, la Comisión europea dio a conocer sus últimas previsiones sobre la evolución del consumo en la UE: éste crecerá un 2,8% en España frente al 1,8% de media de los Quince, según informa Europa Press].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 1997

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