DESAPARECE EL PADRE DE LA NUEVA CHINA

Hong Kong mantiene su ritmo habitual

El emblemático rascacielos del arquitecto de origen chino I. M. Pei, sede del Banco de China en Hong Kong, no muestra ninguna señal de luto. Al contrario, aún no se ha retirado el cartel deseando prosperidad y felicidad con motivo del Año Nuevo Lunar a la población del todavía enclave británico, que el próximo 1 de julio pasará de nuevo a ser de soberanía china.

Nada en la calle refleja pesadumbre por la desaparición de Deng Xiaoping. Era una noticia suficientemente prevista como para que pudiese provocar un terremoto. Es más, la Bolsa volvió a cerrar ayer al alza como la víspera, tónica que también se, repitió en los mercados de Shanghai y Shenzhen. Algunos analistas han interpretado esta subida como una liberación de algo que atenazaba a los operadores desde meses atrás.

Sin embargo, bajo esa conducta optimista se esconde preocupación por lo que pueda acontecer a partir del próximo julio. Una encuesta publicada esta semana revela que son muchos más los hongkoneses que creen que la muerte de Deng no será beneficiosa para la colonia que quienes opinan lo contrario. El jefe del futuro Gobierno de Hong Kong, el armador multimillonario Tung Chee-hwa, ha ensalzado la figura de Deng como el político gracias al que será posible la filosofia "un país, dos sistemas", al menos durante medio siglo, una vez que el territorio vuelva a manos chinas.

En la sede oficial del actual gobernador de la isla, Chris Patten, la bandera británica ondea a media asta al igual que la roja con cinco estrellas en el mástil de la agencia Xinhua, que pasa por ser el consulado de facto de Pekín en Hong Kong. Por allí pasaron el jueves Turig y Patten. Y ayer lo hizo una delegación del Partido Democrático de Martin Lee, que ha decidido boicotear el proceso de transferencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de febrero de 1997.