De verdugo a víctima
La CNMV obligó en marzo" de 1996 a AZSA a reformular sus cuentas, tras reconocer las primeras pérdidas originadas en la posición especulativa de su filial Austmet U K. El entonces presidente, Luis Carlos Croissier, anunció una investigación.
En noviembre de 1996, aprovechando la sustitución de Croissier por Juan Fernández Armesto, Mario Conde decidió presentar una denuncia ante la CNMV por haber cometido una presunta infracción... con la posición especulativa que él mismo había estimulado desde 1992. El verdugo de Asturiana, pues, se presentaba como víctima.
Conde tuvo acceso a informaciones confidenciales de la CNMV, al punto que existió preocupación en el antiguo equipo de este organismo. Era conocido que la CNMV estaba investigando a AZSA, por lo que el ex banquero no tenía necesidad de información sensible para presentar su denuncia.
Después de alentar junto a Sitges la posición especulativa de Austmet en el mercado de metales de Londres, Conde aparecía, a mediados de noviembre de 1994, como denunciante. El ex banquero, en una operación de cobertura, recogía lo que la CNMV ya había logrado registrar como hecho relevante en abril de 1994, las pérdidas de 11.949 millones.


























































