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Crítica:DANZA

El girasol y las bragas

Con el formato, habitual de este grupo -quizá el único realmente estable dentro de la danza contemporánea en Madrid-, que ofrece dos obras de sus coreógrafos-directores, 10 y 10 apuesta por una producción de más grandilocuencia y ambición formal que las anteriores.En su parte buena destaca el oficio, el alto nivel de baile (espléndida la madurez de Runde) y un empaque que sólo lo da el rigor en la producción, la seriedad de los temas y una afinación en lo técnico. En tal sentido son modélicos, y de ahí esa aceptación y buena acogida que tienen en todas partes.

La realidad y el deseo peca de cierto hermetismo, aunque está bien construida. Se deshoja el girasol (símbolo donde los hubiera del amor verdadero) y se le cortan las hojas -las alas-, para dar salida a la amargura; entonces la ausencia del amado se impone como un tema sobre el que se navega en la cuerda floja, siempre entre la vida y la muerte que es al fin ir entre la realidad y el deseo.

10 y 10 Danza

Milagro. La realidad y el deseo:Mónica Runde / Etienne Schwarcz; Si tú vieras lo que veo desde aquí: Pedro Berdäyes / Haendel, Mozart, Stein y Navarrete. Teatro de Madrid La Vaguada. 4 de febrero.

La obra de Berdäes es abigarrada, compleja, llena de sofisticados recursos escénicos que a veces tapan su lirismo y generosa inspiración. El coleccionista de bragas autógrafas es también un símbolo de insatisfacción, de búsqueda, de oscuros y poderosos instintos, de movimientos que acaso están en todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 1997