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CARTAS AL DIRECTOR

El mercado de trabajo

Respecto a las tesis de Julio Segura me gustaría decir que en un país con unos niveles de inversión en formación escasos y las pocas empresas que invierten algo en este aspecto son propiedad de multi-nacionales o vinculadas con ellas, afirmar que existe una vinculación entre la formación y el tipo de contratación de trabajadores, en el sentido de que a mayor inversión en formación más trabajo indefinido, es decir que el empresario español no invierte para no tener que hacer fijo al trabajador. De igual modo, vincular la temporalidad en la contratación laboral a las características del contrato indefinido deja en el aire temas básicos en la supervivencia y desarrollo de cualquier empresa, como son la existencia o no de estrategias a medio / largo plazo, gestión profesional, etcétera, elementos imprescindibles para nuestra incursión en Maastricht.Competir en costes es una estrategia entre otras, pero centrarse en una sola variable (coste laboral) como salvavidas de carencias nos lleva más pronto que tarde a situaciones insostenibles. Equiparar coste de despido y posibilidad de empleo constituye, simple y llanamente, una frivolidad de las muchas que oímos cada día, pero que poco a poco van definiendo a quienes las emiten.

El coste del despido improcedente es excesivo para el que lo padece; es la modificación por el análisis y estudio de las causas lo que posibilita políticas adecuadas y positivas, y no el establecimiento de parches interesados en los efectos...

El empresariado español, en términos generales, la primera acción estratégica que emprende es vender la empresa; la segunda, reducir el número de empleos, o ambas a la vez. Por ello, está claro que es menos arbitrario que sea Magistratura de Trabajo la que resuelva.

El señor Segura basa la dinámica del mercado de trabajo en reducir el tiempo de percepción aumentando su cuantía; al parecer intuye un cambio sociológico o psicológico en virtud del cual todo desempleado, en un corto espacio de tiempo, se convertirá en empresario... Da por imposible al empresariado español, pues no desarrolla sus indicaciones, y esto no lo hace por creer que son realizadas por ellos, creo que ni siquiera asumidas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de febrero de 1997