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El PSOE rompe relaciones con los populares para que rectifiquen las denuncias que generaron la crispación

La estrategia de "en la guerra como en la guerra" invocada por el PP, no ha calado únicamente en el partido en el Gobierno. El PSOE no concederá una fotografía más, ni gesto ni reunión, con dirigentes o ministros populares que pueda interpretarse públicamente como conciliadora con José María Aznar. Los socialistas han roto relaciones parlamentarias con el PP y no las restablecerán si antes no obtienen una rectificación del presidente del Ejecutivo y de sus vicepresidentes, Francisco Álvarez Cascos y Rodrigo Rato, tras las duras denuncias de estos días, que han llevado a la vida política a un estado de crispación. El malestar ha llegado a tal punto que el ex presidente Felipe González ha decidido exigir a José María Aznar, por primera vez, un guión previo para la entrevista que ambos celebrarán próximamente en La Moncloa.

Dirigentes del PP, ministros y altos cargos del Ejecutivo se han puesto en contacto en los últimos días con sus interlocutores habituales del partido socialista para intentar evitar lo que se venía venir: la ruptura de relaciones. No ha sido posible. El fuego en las trincheras políticas es tan graneado que no permite el más mínimo diálogo de los mandos en la retaguardia. El último intento negociador lo materializó el jueves el ministro de Sanidad, José Manuel Romay , con la ex ministra socialista Angeles Amador. Quería hablar del plan de financiación sanitario. La química entre Romay y Amador no es mala. Pero Amador desistió cuando comprendió que no era el momento oportuno para poner de manifiesto su espíritu conciliador.Sucedió esta semana también con Mónica Ridruejo, la directora de RTVE. Ridruejo se puso en contacto con el grupo parlamentario socialista para concertar una cita y explicar sus intenciones sobre el denominado Plan Renove del ente público, que busca su salvación económica. El aviso que se le lanzó en la réplica fue tajante. "No se puede hablar de ningún plan mientras en los telediarios se manipule más que en el antiguo No-do", apuntó un dirigente socialista. Y el PSOE entiende que Ridruejo no tiene competencias para conversar sobre ese asunto, que achaca exclusivamente al secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez.

Ya la semana pasada, tanto el portavoz parlamentario del PP, Luis de Grandes, como el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José María Michavila, habían reclamado del portavoz socialista Joaquín Almunia su apoyo para renovar a uno de los vocales del PP en el Consejo de Administración de RTVE, Santiago Cervera, dimitido. Almunia contestó que lo primero a resolver en TVE es la manipulación.

El clima político está descompuesto. El PSOE entiende que han sido precisamente los más significados representantes del Gobierno -Aznar, Cascos y Rato- quienes han elevado el tono de su dialéctica hasta provocar una crispación. similar a la teóricamente superada anterior legislatura, cuando el PP estaba en la oposición. Acusación que refrendó ayer el secretario general de los socialistas castellano-manchegos, Juan Pedro Hernández Moltó: "Sólo están cómodos en la crispación".

Ha habido varios asuntos polémicos en estas semanas, pero el que más ha indignado a los socialistas es la denuncia de una supuesta amnistía fiscal durante el mandato de Felipe González, por importe, de 200.000 millones, para beneficiar a "sus ricos amiguetes".

El propio Michavila conversó sobre este asunto con Joaquín Almunia, portavoz parlamentario del PSOE, para saber si los socialistas se darían por satisfechos con una comparecencia del secretario de Estado de Hacienda, Juan Costa, ante el Congreso. Costa ha admitido ya que no hay ninguna prueba de esa supuesta amnistía, pese a lo cual los populares insisten en sus acusaciones. De ahí que el PSOE exija que acuda al Parlamento, no Costa, sino el vicepresidente Rodrigo Rato.

Aznar, ante la justicia

Los socialistas no reanudarán sus contactos con el Gobierno y el PP hasta que Aznar, Cascos y Rato rectifiquen sus duras palabras, en las que identificaban la prescripción de los expedientes fiscales con una "anmistía" encubierta por los anteriores responsables socialistas de Hacienda. El secretario de Organización del PSOE, Cipriá Ciscar , declaró ayer que "este Gobierno se ha convertido en un negociado para la crispación mediante la calumnia", insistió en que Aznar "ha mentido" y le avisó de que "tendrá que responder ante el Parlamento y, en su caso, ante la Justicia". Almunia acusó al Ejecutivo de mentir porque, dijo, prefiere que esa deuda no se pague con tal de dañar al PSOE.En el PSOE son conscientes de que la rectificación que buscan no se producirá, por lo que implicarán en su campaña de contraataque hasta a Felipe González. El secretario general del PSOE ha manifestado vanas veces y públicamente que siempre tendrá prioridad y plena disposición para cualquier encuentro que le soliciten el jefe del Estado (el Rey) y el presidente del Gobierno. González, por tanto, acudirá a La Moncloa si Aznar, como ha prometido, le cita. Pero en esta ocasión exigirá, por primera vez, un guión previo para saber qué quiere tratar y que quede constancia de ello.

Los socialistas se sienten en parte engañados por algunas muestras de su buena voluntad. Así interpretan las reuniones del secretario de Relaciones Políticas, Txiki Benegas, tanto con el ministro de Administraciones Públicas, Mariano Rajoy, para tratar sobre la nueva financiación autonómica, como con el titular de Interior, Jaime Mayor, sobre la lucha antiterrorista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de enero de 1997

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