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Una nube de cloro obliga a desalojar una colonia de Fuencarral de 250 vecinos

Una nube tóxica de cloro cubrió ayer, durante más de dos horas, la colonia de casas bajas de Valdebebas (Fuencarral) y obligó a desalojar a 250 vecinos. El escape se originó sobre las ocho de la tarde, en un circuito de ácido clorhídrico y trimetilamina de la industria química Agry, del grupo Alter, ubicada en la avenida de Burgos, y dedicada a la fabricación de aditivos de piensos.En pocos minutos, el gas se extendió a ras de suelo por la zona habitada. También lo hizo por la citada carretera nacional, que tuvo que ser cortada, al igual que sus accesos a través de las rondas de circunvalación, lo que provocó un espectacular atasco. Entre tanto, las escenas de pánico se sucedieron en el poblado. La gente abandonó sus casas al tiempo que la policía, con altavoces, le conminaba a hacerlo. En el resto de la ciudad, la noticia de que una nube tóxica flotaba por la zona norte provocó cientos de llamadas a los servicios policiales y de urgencia. Poco a poco, la actuación conjunta de los bomberos, la policía y los servicios sanitarios permitió controlar la situación. A las 22.30 volvió la normalidad.

Aunque el Ministerio de Sanidad indicó que la nube no fue peligrosa para la salud, sino simplemente "irritante", unos 60 vecinos tuvieron que ser atendidos por el Samur y el 061. De los 19 enviados al hospital La Paz, sólo uno quedó hospitalizado. En el Ramón y Cajal, de seis atendidos, tres quedaron en observación.

Los bomberos afirmaron que el escape se originó en un depósito de tres metros cúbicos de capacidad situado al aire libre. Un aumento incontrolado de la presión, según esta versión, derribó la instalación donde se mezcla el ácido clorhídrico con la trimetilamina, en un proceso que sirve para preparar la denominada colina (producto destinado a la alimentación animal).

Para la empresa, sin embargo, todo se debió a una rotura en la torre de lavado de gases. "En esa torre había nitrógeno y restos de trimetilamina. Este producto es un derivado del nitrógeno similar al amoníaco. Por eso, los vecinos afirmaron que la nube era parecida a la lejía o al amoníaco", dijo el citado portavoz, para añadir: "Cumplimos todos los requisitos y hemos abierto una investigación. No es cierto que los vecinos nos hayan denunciado. La nube fue vistosa, pero no tóxica".

Valdebebas fue acordonado mientras bomberos rociaban con agua la nube de cloro para diluirla

El jefe del servicio de información del Instituto Nacional de Toxicología, José Cabrera, explicó que el ácido clorhídrico (cloro e hidrógeno) se descompone en contacto con el aire y el agua, y forma cloro, un elemento "muy tóxico e irritante para los pulinones". Incluso fue utilizado como arma en la Primera Guerra Mundial. En el caso de ayer, la baja concentración -el 70% del compuesto era agua- evitó que el mal fuese mayor.Una vez liberadas las sustancias químicas se formó una nube blanca y densa, cuyo núcleo se situó en la iglesia de los Dominicos. Sobre las 20.15, los vecinos, alarmados, empezaron a huir de sus casas y a llamar a los servicios de urgencia. Estos acudieron en masa. Y empezó el caos.

La policía, por medio de altavoces, aconsejó el desalojo de las viviendas, mientras acordonaba el barrio e impedía la entrada de los periodistas. Asimismo, como medida de prevención, la N-1 y sus accesos por la M-30 y la M-40 fueron cortados, así como la carretera de Colmenar Viejo.

Colapso monumental

El atasco en la zona norte fue monumental. Los coches que circulaban por la M-40 con dirección a Madrid fueron desviados a la N-VI, y los que salían de la capital por esta ronda, a la A-10. La medida, adoptada en una hora punta, colapsó la circula ción más allá del lugar del accidente químico. Ni la Dirección General de Tráfico ni la Policía Municipal fueron capaces de ofrecer una cifra de los coches que quedaron atrapados.

Un ejemplo de la extensión que alcanzó la nube de cloro la dio el hecho de que su efecto se percibiese incluso en Alcobendas (83.000 habitantes). "Hemos notado restos de una nube blanca que escocía los ojos y producía malestar. El gas desapareció minutos después", señaló Ángel Peñalver, coordinador de Protección Civil en Alcobendas. Este servicio atendió al menos tres casos de conductores que salieron a vomitar a los arcenes de la carretera nacional a su paso por el municipio. Muchos de estos vehículos quedaron posteriormente abandonados en la carretera y tuvieron que ser recogidos por las grúas municipales.

Entretanto, en Madrid los servicios médicos del 061 (Insalud) y del Samur (Ayuntamiento) atendieron con máscaras a los afectados en el poblado. El Samur, que visitó la colonia casa por casa, incluso levantó un improvisado hospital de campaña para ofrecer los primeros cuidados a unas 60 personas. "Ninguno está grave, muchos vienen por el susto y otros por irritaciones, pero de momento esto no parece peligroso. Los únicos problemas proceden de personas ancianas o de aquellas que ya tienen afecciones respiratorias", señaló un portavoz del Samur.

La tarea de eliminar la nube tóxica correspondió, al tratarse de un área del municipio de Madrid, a los bomberos. Este servicio envió al lugar del accidente 30 agentes, dos autobombas, dos tanques de agua y un camión de carga. El primer escollo con el que se encontraron los bomberos fue la necesidad de utilizar máscaras antigas; el segundo, la falta de visibilidad: para localizarse por las calles del poblado tenían que gritar. Pero poco a poco consiguieron repartirse por el lugar y empezaron a nebulizar agua para diluir la nube tóxica y precipitar el cloro a tierra.

Controlado en 150 minutos

Pese a que apenas corría el aire, el hecho de que el escape hubiese sido detectado inmediatamente y de que la concentración de sustancias químicas fuese relativamente baja ayudó a que la nube fuese controlada a las dos horas y media de su aparición.

"Ha sido más alarmante que grave. De hecho, al aire libre se podía respirar, no así en los sitios cerrados", señaló uno de los jefes de Protección Civil. "Sólo hubo peligro para aquellas personas con problemas respiratorios", añadió el concejal de Bomberos, Carlos López Collado. A las 22.45, el tráfico en la N-I se restableció y el atasco en la carretera de Fuencarral y el enlace con la M-40 se diluyó. En el poblado, muchos vecinos fueron reticentes a volver a sus viviendas y prefirieron pasar la noche en casa de familiares. Al cierre de esta edición, el 061 seguía colapsada por las llamadas de personas que temían estar afectadas por la nube tóxica, sobre todo embarazadas

Según los responsables de la fábrica, instalada en 1960, jamás había sufrido accidentes. Sin embargo, Sebastián García, vecino de Valdebebas, aseguró que la empresa ha sido denunciada telefónicamente ante el ayuntamiento por daños ecológicos.

Esta información ha sido elaborada por

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de enero de 1997

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