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EE UU cree más a Clinton que a la mujer que le denuncia por acoso sexual

Una hora dedicó ayer el Tribunal Supremo de Estados Unidos a escuchar los argumentos de los abogados de Bill Clinton y de Paula Jones, la mujer que denuncia que en 1991 el entonces gobernador de Arkansas la hizo subir a la habitación de un hotel, se bajó los pantalones y le pidió que le hiciera una felación. Si ese tiempo le resultó suficiente al Supremo para comenzar a trabajar en una sentencia que no llegará antes del próximo junio, a los medios de comunicación norteamericanos las horas se les hicieron cortas hablando del caso Paula Jones. Los norteamericanos, que siguieron con interés la peripecia jurídica, creen más al presidente que a su acusadora.

La vista de ayer no estuvo consagrada al fondo del asunto, sino a un problema previo de procedimiento: ¿debe o no garantizarse la inmunidad temporal del presidente ante este tipo de denuncias? "Le concederemos a la señora Jones la oportunidad de exponer su denuncia ante un tribunal", declaró Robert Bennett, el abogado de Clinton, "pero no ahora, sino a partir del año 2001, cuando el presidente abandone la Casa Blanca. El presidente debe concentrar todas sus energías en ejercer el liderazgo de la nación". Bennet recordó a los nueve jueces del Súpremo que ningún presidente en ejercicio ha tenido que defenderse ante los tribunales de una acusación semejante.A tenor de los sondeos difundidos ayer en los múltiples espacios consagrados al asunto en los medios escritos y audiviosuales, la mayoría de los norteamericanos, incluidas las mujeres, prefiere creer a Clinton que a una Paula Jones que no perdió su trabajo ni sufrió represalias tras el presunto incidente de acoso sexual; ha firmado un contrato para hacer un libro y una película, y ya ha ganado un buen dinero hablando a periódicos sensacionalistas y patrocinando una marca de vaqueros. Según el semanario Time, el 37% de los norteamericanos otorga más confianza a la versión de Clinton, el 29% a la de Jones y el resto no se pronuncia. De acuerdo con ese estudio, el 59% dice que Clinton no debe ser juzgado por su conducta sexual anterior a la llegada a la Casa Blanca.

. No es la primera vez que sus rivales políticos intentan derrumbar a Clinton apoyándose en este tipo de acusaciones. En 1992 Gennifer Flowers contó a un diario sensacionalista que había sido su amante. Ahora Flowers dice con respecto a la denuncia de Jones: "Bajarse los pantalones de esa manera, no es el estilo de Bill. Él no habría hecho una cosa así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de enero de 1997