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Perraudin, el desconfiado

¿A usted le pueden quitar de esta investigación? ¿Y a la juez Ferrer? ¿Puede el Gobierno apartarla de la investigación? Rafael Bermejo, inspector de policía español encargado de la investigación del caso Roldán, no comprendía por qué el juez Paul Perraudin le recibía en su despacho del Palacio de Justicia de Ginebra, en el número uno de la plaza Bourg de Four, con estas preguntas. Era el año 1994 y la colaboración de auxilio judicial entre España y Francia para investigar el patrimonio suizo del ex director general de la Guardia Civil acababa de comenzar.Paul Perraudin parecía obsesionado con que el Ejecutivo español, entonces presidido por Felipe González, tenía atribuciones para apartar a un juez o a un policía incómodo de una investigación judicial que le podía perjudicar. Todas las personas a las que dirigió, entonces, aquella misma pregunta le contestaron negativamente. Pero Perraudin seguía desconfiando.Nadie sabe si esa desconfianza o otras cuestiones son las que motivaron que la instrucción del caso Roldán se cerrara en diciembre de 1995 sin que las tres comisiones rogatorias (8 de junio, 11 de julio y 19 de octubre de 1994) que le tramitó por vía urgente la juez Ferrer llegaran a España. Las dilaciones en la entrega de este material, que por fin llega a Madrid, provocaron que las relaciones entre Ferrer y Perraudin hayan sido frías y distantes. En ocasiones hasta enfrentadas.

El retraso en la cumplimentación de estas comisiones, de vital importancia para la investigación, está causando gravísimos perjuicios a la instrucción de la causa, por lo que intereso su urgente cumplimentación o en otro caso se ponga en conocimiento de este Juzgado las causas que impiden su ejecución". De esta forma tan rotunda se dirigió la juez Ferrer el 11 de octubre de 1995 al juez suizo. Pero no le sirvió de nada.

Cinco meses más tarde, al concluirse la instrucción de la causa, ninguna de las tres comisiones rogatorias había sido entregada a la Justicia española. Y la juez Ferrer la cerró "porque la privación de libertad acordada respecto a Roldán exige la máxima celeridad en la tramitación del procedimiento". La instructora del caso Roldán comunicó a Justicia el retraso en la petición de auxilio judicial solicitado a Suiza "y la falta de comunicación sobre los motivos de la demora".

Perraudin no es el único responsable de este atraso. La tardanza en la entrega de la investigación judicial suiza sobre las cuentas hélveticas de Roldán y sus colaboradores ha sido motivada por los innumerables recursos que Alec Reymond, abogado del ex director de la Guardia Civil, presentó contra la entrega a España de esa investigación. El pasado mes de diciembre la justicia helvética acordó rechazarlos uno a uno. Quedaba así libre la entrega de la documentación.

El rifi rafe entre los jueces Ferrer y Perraudin no ha impedido que el juez suizo haya trasladado a su homóloga española importantes datos sobre sus investigaciones en aquel país. Así, se han podido conocer todos y cada uno de los ingresos que el ex jefe de la Guardia Civil realizó en sus tres cuentas del CBI-TDB de Ginebra y del Credit Suisse de Zúrich. Auxiliado por los policías Zoltan Gombas y José Villar, un húngaro y un gallego, expertos en delincuencia económica adscritos a la brigada financiera de Ginebra, el magistrado suizo ha descubierto el origen de los ingresos millonarios de Roldán y del resto de los miembros de su clan.

Ahora, además de hacer entrega de esta documentación, Perraudin interroga en Madrid a los principales miembros de la trama a los que investiga por un presunto delito de blanqueo de capitales en-Suiza. Una causa diferente a la instruida en España. Ayer inició su ronda con Roldán y en presencia del juez Baltasar Garzón, un magistrado amigo del que parece no desconfiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de enero de 1997