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"Un buen experto en antigüedades siempre regatea"

En Feriarte, una de las ferias más elitistas que se celebran en la ciudad, el precio de las antigüedades se discute. La mayoría de los objetos que se venden en los 160 expositores no lleva el precio marcado. Y es que el regateo es una práctica habitual entre los coleccionistas. Lo comentaban ayer algunos anticuarios de la muestra, que a simple vista huelen a un buen comprador."El entendido en arte se distingue por dos cosas: por el regateo, siempre directo, y porque eligen los primeros días de la feria para comprar", aseguraba el anticuario César Conde, muy contento con la marcha del negocio durante este fin de semana.

El debate y el acuerdo entre un buen comprador de arte y un vendedor, de los denominados honestos, se debe zanjar en menos de un cuarto de hora. "Tanto unos como otros", explicaba Conde, "saben que al precio inicial, siempre que el anticuario no se haya disparado al tasarlo, sólo se puede descontar un 10%. El que no entiende pierde mucho el tiempo y te marea con los precios".

Una señora, impecablemente vestida y peinetas de carey en el pelo, se encaprichó ayer de una caja de porcelana inglesa, decorada en tinta azul y sin la etiqueta del precio a la vista. "¿Cuánto cuesta?, preguntó al anticuario, que respondió con un escueto "80.000". La señora mira de nuevo la cajita y le da un nuevo valor: "60.000". El vendedor rebaja 10.000 pesetas del precio inicial. La señora insiste: "65.000". El anticuario da por terminado el forcejeo con un "no se hable más. Es suya". La operación apenas ha durado cuatro minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1996