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Los fabricantes de coches de EE UU avisan de los riesgos de la bolsa de aire

Desde 1991, 19 adultos y 30 niños han muerto en EE UU como consecuencia del despliegue repentino de la bolsa de aire del automóvil (airbag), según los datos. de la Administración de Seguridad en el Tráfico de EEUU (NHTSA). Las vidas salvadas gracias a la bolsa de aire son muchas más, hasta 1.136 entre 1986 y 1995, pero los fabricantes de coches van a enviar cartas a los 15 millones de norteamericanos que tienen coches equipados con este dispositivo para prevenirles de los riesgos que entraña, sobre todo para niños menores de 12 años y mujeres embarazadas.A pesar de que el número de accidentes por despliegue de la bolsa de aire es relativamente bajo, su reflejo en los medios de comunicación ha contribuido a que la opinión pública manifieste escepticismo y en ocasiones resistencia a su uso.

A partir de los casos registrados en los que ha habido daños, los fabricantes de automóviles se están replanteando introducir cambios en estas bolsas. En Canadá, a petición de las autoridades, disminuirá ligeramente la velocidad de despliegue de la bolsa. En EE UU no puede introducirse una modificación semejante, si no lo ordenan las normas de seguridad. Por el momento, la Coalición en favor de la Precaución sobre Bolsas de Aire ha conseguido que las empresas envíen a los usuarios el aviso e introduzcan señales de advertencia en los automóviles.

Además de los lesionados infantiles, al menos en un caso, ocurrido en Georgia en 19,94, una mujer embarazada perdió a su hijo por el despliegue repentino de la bolsa de aire en un accidente de tráfico menor, en el que ella no sufrió ningún daño. La preocupación aumenta de cara al futuro, porque las normas de seguridad en EE UU exigen que todo coche que se venda a partir de 1998 lleve instaladas bolsas de aire para el conductor y el pasajero. Según un sondeo de USA Today, la tercera parte de los norteamericanos no quiere bolsas de aire.

Los expertos creen que en caso de choque a alta velocidad, la bolsa salva la vida de la madre y del feto, pero que en otros casos, la fuerza a la que sale el dispositivo puede empujar al feto en el útero más que el impacto del choque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 1996