Cartas al director
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Jóvenes soñadores, jovenes triunfadores

Desde la ciudad de Múnich, uno de los principales centros de la cultura europea, me permito el lujo de defender a esa menospreciada generación X, de la que formo parte, que tuvo que emigrar a consecuencia de las pocas oportunidades que ofrecía España. Soy un joven cabreado. Tengo tan sólo 26 añitos y me siento orgulloso de reconocer que mi currículum es lo suficientemente importante como para ser envidiado por algún que otro directivo. Y no soy el único; en mis viajes tuve la posibilidad de conocer a jóvenes emigrantes de toda España que renunciaron a familias, parejas, amigos y hogares a cambio de una formación profesional, cultural y personal que les permitiese soñar con un futuro mejor. Y créanme si les digo que gran parte de esos jóvenes están sumamente preparados para ocupar puestos de alta responsabilidad.Creo que ya es hora de que nuestro país nos ofrezca más oportunidades. Quizá seamos jóvenes e ignorantes soñadores, y quizá España, nuestro país, esté lleno de inteligentes y canosos decepcionados y necesite de nuevos soñadores para ser levantada... Ya es hora de que se deje de juzgar la profesionalidad personal por las canas. Queremos volver a nuestro país, ese país que nos vio nacer, crecer y del que nos sentimos orgullosos, y queremos la oportunidad de poder demostrar que los "jóvenes soñadores", esa mal calificada generación X, pueden actualizar y mejorar esa España que dejamos atrás.

Y me gustaría, por último, darles las gracias a esos padres que apoyan una buena formación para sus hijos, y a esas pequeñas y grandes empresas que comienzan a abrir sus despachos a jóvenes y enérgicos soñadores. Quizá algún día, jóvenes triunfadores-

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* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de noviembre de 1996.

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