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Desarticulada una red de estafadores que usaba títulos falsos de General Motors para comprar empresas

La Brigada de Delitos Económicos ha logrado la desarticulación de una red de estafadores dedicados a la adquisición de empresas solventes y su posterior descapitalización, para lo cual se valían de empresas instrumentales y de títulos al portador de acciones falsificadas de la General Motors. Al grupo, que venía actuando desde hace más de un año, le han sido intervenidas acciones falsas de la multinacional americana por 20 millones de dólares (unos 2.500 millones de pesetas). Al menos cinco empresas españolas, -se han visto afectadas por esta red de estafas, cuyo volumen supera los 850 millones de pesetas. La operación, que aún no ha concluido, ha podido determinar que los encausados, utilizando empresas familiares o de las llamadas dormidas, y otras instrumentales, entablaban conversaciones con empresas de reconocida solvencia, que tuvieran en propiedad un buen número de inmuebles y cuya actividad generara un importante volumen de ventas al contado. Entre las empresas que han sido víctimas de esta presunta estafa se encuentran las conserveras Carballo y Curbera, de Vilariño (Pontevedra), Conservas El Pilar, de Calahorra (La Rioja), Granada Nova y Manuel Barea S A, de Sevilla. Estas tres últimas, confirmaron los hechos denunciados.

La policía ha detenido a José Carlos Serna Sánchez, de 43 años y al parecer el cerebro de la red; José Sánchez González, de 57, Miguel Olivart Salvo, de 58, y F. Javier, Mayor Echevarría, de 42.

La estafa comenzaba con la adquisición mayoritaria de acciones de la empresa mediante la entrega de títulos al portador de la General Motors y con la constitución de un holding en el que participaba el propietario de la firma estafada. La compra se pactaba de forma escalonada a cinco años mediante la asociación con una empresa instrumental, una de ellas Ganex Madrid S L. A partir de ahí se iniciaba el proceso de descapitalización se revocaban los poderes de los administradores de la empresa matriz, se retrasaban los pagos a proveedores y se procedía al desvío, de las cantidades en metálico. que generaban las ventas al contado de la sociedad. Posteriormente, cuando el impago era elevado y los fondos en metálico superaban el centenar de millones, los estafadores conseguían créditos con garantías hipotecarias de las víctimas, y desaparecían dejando atrás una situación próxima a la bancarrota. Ayer no fue posible tener la opinión de GM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996