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Entrevista:

"La paz es irreversible, pero hay extremistas en ambos bandos"

En el trono desde 1952, el rey Hussein de Jordania, de 60 años, es el gran superviviente del torbellino de Oriente Próximo. En esta entrevista, realizada el pasado día 4 en Maryland, no lejos de Washington, el monarca advierte al Gobierno de Israel que la ciudad santa de Jerusalén debe seguir siendo el símbolo de la paz que ansían todos los pueblos de la región.

El papel histórico del rey de Jordania sobre los lugares santos del islam en Jerusalén quedó reconocido tanto en la Declaración de Washington de julio de 1994 como en el Tratado de Paz jordano-israelí. Ahora, Israel parece haber cuestionado la misión del monarca.Pregunta. ¿Debía haber sido consultado por Israel sobre una decisión tan conflictiva como la apertura de una salida para turistas en el túnel de los asmoneos?

Respuesta. Sí, pero en ningún momento se me informó, y mucho menos se me consultó. La apertura de la salida fue una sorpresa total. Yo me había reunido con Dore Gold, asesor de [Benjamín] Netanyahu, [el primer ministro israelí], unas horas antes de la apertura del túnel, y no mencionó ni una palabra.

P. ¿Interpreta usted la acción de Netanyahu como una declaración que marca un límite respecto a Jerusalén?

R. Creo que eso es lo que había detrás de todo. Netanyahu, estaba diciendo: 'Podemos hacer lo que queramos'. Eso es totalmente inaceptable. Jerusalén, la antigua ciudad santa, está por encima de la soberanía. Pertenece a todos los descendientes de los hijos. de Abraham: musulmanes, judíos y cristianos. Debe convertirse en un símbolo de paz, en la esencia de la paz entre todos nosotros. Una luz para todo el mundo. Esto hace imposible que cualquiera de las partes pueda alterar el statu quo hasta que haya un acuerdo conjunto.

P. Puesto que lo considera inaceptable, ¿cuáles serán las consecuencias por su parte?

R. El Tratado de Paz jordano-israelí, el Tratado de Paz egipcio-israelí..., todo lo que se ha logrado hasta ahora se pondrá en tela de juicio si no se cumplen y aplican estrictamente todos los acuerdos firmados por Israel. Esos acuerdos son sagrados. No se los puede modificar ni jugar con ellos.

P. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, no acudió a la cumbre de Washington porque, ante la intrasigencia de Netanyahu, supuso que no serviría de nada. ¿Por qué fue usted?

R. Porque la situación se había deteriorado hasta tal punto que temía que si no iba a Washington nos enfrentaríamos a un desastre real e inmediato. La cumbre de Washington nos ha hecho ganar tiempo.

P. En sus conversaciones con Netanyahu, en Washington y en otras ocasiones, ¿está convencido de su sinceridad?

R. Bueno, en el pasado tenía grandes esperanzas. Todo lo que puedo decir ahora es que las elecciones en Israel fueron un asunto interno. El pueblo israelí tomó su decisión a favor de la persona del primer ministro, no en contra de la paz. La inmensa mayoría de la gente de Israel pertenece al bando de la paz. Esto resultó evidente por la rápida tramitación del Tratado de Paz jordano-israelí en la Kneset [Parlamento israelí]. No sólo, lo apoyó el Partido Laborista, sino que lo aceptaron todos los partidos. En este momento resulta crucial hacer un llamamiento a todos los que pertenecen al bando de la paz -en Israel, en EE UU, en todas partes- para que alcen su voz y se hagan oír.

P. ¿Cómo interpreta el ambiente que reina en el mundo árabe después de la cumbre de Washington?

R. Es un ambiente de ira, rayano en la desesperación. Estamos volviendo a caer en una situación psicológica muy peligrosa en la que la gente cree, que no hay esperanza. Por eso tenemos que hacer todo lo que podamos, y hacerlo lo más deprisa que podamos, para salvar la paz. La gente de ambos bandos se había dado cuenta de que todos tienen las mismas preocupaciones, las mismas esperanzas y aspiraciones. Hemos visto acercarse a los hijos de quienes antes se combatían en el campo de batalla. Se ha logrado mucho, incluso entre Siria e Israel. En los últimos cuatro años se han construido unos cimientos gracias a una diplomacia intensiva y tenaz. ¿Qué estamos haciendo ahora? ¿Vamos a poner todo eso en peligro volviendo al pasado? ¿De verdad quiere Israel volver a una mentalidad de fortaleza con la imagen de la arrogancia del poder? Ahora conozco a los israelíes, y estoy preocupado por ellos.

P. Llegó usted a creer que la paz era irreversible. ¿Vuelve a ser posible la guerra?

R. Si la situación está controlada por gente con sentido de la ponsabilidad, la paz sigue siendo irreversible, pero hay extremistas en ambos bandos. Primero es la matanza de Hebrón. Estuvieron los actos de violencia dentro de Israel. Hubo extremistas que asesinaron a mi abuelo. Hubo extremistas que mataron a Rabin. Ahora estoy preocupado al comprobar que la gente estrecha de miras está influyendo sobre el desarrollo de los acontecimientos: la dirección opuesta a la paz. preocupa que una minoría pueda intimidar a la gran mayoria de toda la zona.

P. El 60% de los ciudadanos jordanos son palestinos. Jordania también es el más democrático de los Estados árabes, un lugar donde la opinión pública tiene una importancia real. Si no se producen avances rápidos en el terreno paz, ¿está seguro de que los jordanos mantendrán su compromiso con la paz?

R. Efectivamente, tenemos democracia, y en esa democracia siempre ha habido una minoría que se opone a la paz. Creo que estoy diciendo hoy representa los sentimientos de mi pueblo. No obstante, si las cosas siguen como hasta ahora la gente sacará sus propias conclusiones.

P. Hace menos de un año pensaba usted que podía expulsar del poder a Sadam Husein. Ahora, con el éxito de su incursión la zona kurda del Norte iraquí bajo control del poder y su prestigio en el mundo árabe parecen haberse recuperado algo.

R. Sí, tiene más control sobre Irak del que había tenido en mucho tiempo. Yo seguiré diferenciando entre mis sentimientos los de mi Gobierno hacia Sadam por un lado, y hacia el pueblo iraquí por otro. Buscamos la un de Irak y la democracia, y como en que antes de mucho tiempo finalice esta pesadilla para que haya una oportunidad de diálogo entre el mosaico de pueblos de Irak. Entonces podrán decidir por sí mismos cuáles deben ser sus relaciones en una sociedad moderna

Global Viewpoint / NPQ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 1996

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