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Los diputados serbios boicotean la inauguración del nuevo Parlamento bosnio en Sarajevo

Los serbios de Bosnia boicotearon ayer la sesión inaugural de la Cámara de Representantes de Bosnia-Herzegovina, elegida el 14 de septiemembre, que se constituyó ayer en el Teatro Nacional de Sarajevo. La ausencia de los, 14 diputados serbios (un tercio del total) no impidió la ceremonia. Éstos adujeron tres motivos: el lugar elegido -en centro de la ciudad vieja-, el texto del juramento -que incluía fidelidad a Bosnia-Herzegovina- y que el presidente Alia Izetbegovic se había extralimitado en sus funciones al firmar con el presidente serbio, Slobodan Milosevic, un acuerdo de reconocimiento mutuo.

El boicoteo serbio es el primer problema de importancia surgido tras las elecciones. Colom Murphy, portavoz del sueco Carl Bildt, representante internacional en Bosnia-Herzegovina, restó importancia a este hecho, pues, en su opinión, lo verdaderamente importante fue la reunión esta semana entre el serbio Momcilo, Krejisnik, el croata Kresimir Zutak y el musulmán Alia Izetbegovic, los tres miembros de la nueva presidencia tripartita. Pese a esta opinión, nadie niega que el gesto de los sucesores de Radovan Karadzic, hoy en la despensa para evitar su detención por criminal de guerra, han lanzando un envite muy fuerte. El representante estadounidense, John Kornblm, dijo que el boicoteo era negativo y que su país estaba "extremadamente descontento" por ello.Los hombres de Bildt y el propio jefe de la fuerza militar internacional en Bosnia (Ifor), el almirante estadounidense Joseph López, se reunieron durante tres horas con los serbios en su bastión de Pale para intentar modificar su actitud. Ese tiempo fue el que tuvieron que esperar las numerosas personalidades invitadas a la inaguración en el interior del Teatro Nacional, un bello edificio de estilo vienés situado en el centro de Sarajevo. La ubicación en territorio enemigo de la sede del legislatvo bosnio fue una de las razone esgrimidas por Kresjinik y su hombres para no asistir. Temían la reacción de la gente de Sarajevo a los que ordenaron bombardea durante casi cuatro años. A su juicio, el teatro no reunía condiciones de seguridad. Ofrecieron trasladar la ceremonia al hotel Serbia, en el barrio de Ilidza, a las afueras

La segunda razón técnica fue el texto del juramento. Los serbio no querían prometer fidelidad a Bosnia-Herzegovina, hecho que alienta la tesis de que ellos no apuestan por la unificación de país, tal y como exigen los acuerdos de Dayton, sino que aspiran a la secesión de los territorios por ellos controlados.

La tercera razón es más peregrina aún, pues Kresjinik discute la capacidad del presidente Izetbegovic de tomar decisiones de política exterior. Ha elegido precisamente una relacionada con el reconocimiento de Serbia, su gran mentor político y militar en la guerra de Bosnia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de octubre de 1996

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