Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

'Castañuela 90'

Hacer una crítica acertada y justa sobre el estreno de un espectáculo debe ser difícil y complicado, sobre todo cuando el que critica se deja arrastrar, no sólo por sus gustos personales, sino por su propia subjetividad. Todo ser humano tiene problemas, tendencias y amarguras, pero los críticos cuando tienen en sus manos el poder de influir en el público, en muchos casos haciendo daño, me indigna.El otro día, y aconsejado por una amiga, fui a ver en un teatro de Madrid el espectáculo musical Castañuela 90, y no es por hacer propaganda, pero me encantó su frescura y el mensaje que actores y músicos transmiten con facilidad en escena. Pocos espectáculos me han llegado a emocionar tanto, pero lo que me influyó a escribir esta carta fue el que al día siguiente, cuando estaba recomendando el espectáculo a mi compañera, otro se acercó y dijo que él no iba a ver algo que un crítico muy afamado no recomendaba en la prensa. No quise seguir discutiendo porque me di cuenta que algunos se dejan influir antes por un juez de la crítica que por la opinión de un espectador ilusionado por lo que vio.

Qué nefasto poder tienen algunos críticos que sin analizar a fondo un espectáculo y dando razones subjetivas como "no me gustó nada de nada" saben que pueden hacer tambalearse todo un digno, bello, sincero y crítico trabajo teatral que no estamos muy acostumbrados a ver en este país. Mis más sinceras felicitaciones al grupo Castañuela.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de octubre de 1996