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El conductor herido en Basauri, sometido a un autoinjerto de piel

Cuatro jóvenes permanecían ayer detenidos por su presunta implicación en el ataque perpetrado el pasado sábado con cócteles mólotov contra un autobús en Basauri (Vizcaya). El asalto al vehículo urbano ocasionó quemaduras de gravedad al conductor, Manuel Fernández, que ayer fue intervenido quirúrgicamente en las dos manos y el cuero cabelludo. Se le practicó un autoinjerto de piel. Otros cuatro jóvenes que habían sido detenidos el jueves en distintos puntos de Vizcaya por efectivos de la Ertzaintza fueron puestos en libertad, según informaron fuentes de las Gestoras Pro Amnistía.

El departamento de Interior del Gobierno vasco no precisó ayer la relación de los detenidos por los incidentes de Basauri por encontrarse "abierta la opera ción policial". La actuación de la policía autónoma en los altercados callejeros ha sido duramente criticada por los trabajadores del transporte público y sindicatos policiales, que han reprochado la falta de eficacia de la Ertzantza contra la escalada de violencia y la ausencia de detenciones. Sólo en el transcurso del pasado fin de semana fueron quemados cuatro autobuses en el mismo centro de San Sebastián y otro vehículo más en Bilbao.El conductor herido fue sometido ayer a una intervención quirúrgica para realizarle un autoinjerto cutáneo en las zonas de su cuerpo afectadas por el fuego. Según el parte médico emitido por el Hospital de Cruces, su pronóstico es menos grave. Ya ha abandonado la Unidad de Grandes Quemados y ha sido trasladado a una planta del centro sanitario.

Manuel Fernández resultó herido con quemaduras de segundo grado en manos y cuero cabelludo, al verse sorprendido por un ataque con cócteles mólotov cuando conducía un autobús del servicio público Bizkaibus. El conductor tuvo que abandonar el vehículo en llamas a través de una ventanilla, con ayuda de los ciudadanos que contemplaban los hechos.

Estación incendiada

La violencia continuó en la tarde del jueves en la estación de Renfe en Zizurkil (Guipúzcoa), que quedó seriamente dañada por un incendio provocado por un grupo de seis jóvenes que cubrían su cabeza con capuchas. Tras obligar a los dos empleados a abandonar el edificio, los agresores arrojaron a la primera planta de la instalación más de una veintena de botellas de gasolina, que habían transportado en cajas de plástico. Posteriormente prendieron fuego al edificio con antorchas.Las llamas y las explosiones ocasionadas por las botellas destruyeron el vestíbulo, las taquillas y el gabinete de circulación, y afectaron al sistema semafórico de la estación. La familia que reside habitualmente en la segunda planta de la estación estaba ausente en el momento en que se provocó el incendio. La vivienda resultó afectada por el humo.

Los trabajadores del transporte urbano de Vitoria se unen hoy a la campaña de protestas protagonizadas esta semana por sus compañeros de Bilbao y San Sebastián contra las agresiones de que han sido objeto los autobuses. Los empleados suspenderán esta tarde el servicio desde las seis de la tarde hasta las ocho, y se concentrarán en la calle La Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de octubre de 1996

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