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Un agente de Perote dice que Manglano controlaba "exhaustivamente" el Cesid

Rafael Molero Dorado, ex agente del Cesid y hombre de confianza del coronel Juan Alberto Perote, declaró ayer ante la juez sustituta del caso Cesid que los aparatos de escucha que utilizaban los servicios secretos para interceptar llamadas podían seleccionarlas desde 1984 y agregó que el ex director del Cesid, el teniente general Emilio Alonso Manglano, lo sabía porque controlaba "exhaustivamente" el Cesid.

Rafael Molero mantiene una estrecha amistad con el coronel Juan Alberto Perote, fruto de los ocho años que trabajó a sus ordenes en la Agrupación Operativa del Cesid, que dirigía el Coronel.. Este cabo de la Guardia Civil ha sido uno de sus más asiduos visitantes en prisión. Perote, tras su cese en el Cesid, supo premiar tal fidelidad. En su declaración ante la juez Ana María Pérez Marugán. el propio Perote reconoció que durante su etapa como asesor de seguridad de Repsol le encargó diversos trabajos.Hasta ahora, las declaraciones de los testigos del caso Cesid, entre ellos Manglano y Perote, coincidían en que la posibilidad de seleccionar los teléfonos para escuchar y grabar sólo fue posible a partir de 1991, cuando se adquirió un aparato de rastreo de llamadas, mientras que antes se hacían de forma "aleatoria".

Molero, sin embargo, afirmó que desde 1984 ya se podían seleccionar los teléfonos móviles mediante la acotación de zonas y la mezcla de diversas frecuencias y que también existían maletines móviles de escuchas antes de 1993. Pero el testigo no dio nombres de personas cuyas conversaciones se escucharan y grabaran de esa forma.

La versión de Molero no sólo contradijo la de sus superiores, sino también la de los peritos judiciales de la causa, que establecieron que, con la capacidad de barrido de frecuencias entre 20 y 1350 megahercios, en aquélla época no se podía preseleccionar un teléfono móvil con los receptores con los que contaba el Cesid, "siendo, pues, aleatorio el hallazgo de las conversaciones con dichos receptores".

Molero afirmó que en el Cesid tenían que estar al tanto de las operaciones que se realizaban y que él y otros tres agentes fueron retirados de sus cargos a raíz de que el agente José Manuel Navarro Benavante les comentara que había descubierto una operación de narcotráfico en la que estaba implicado un político y sus superiores le ordenaron "que dejara de investigarlo". Agregó que en el Cesid sospecharon de ellos y les llegaron a decir que creían que eran agentes del Mosad (el servicio secreto israelí) infiltrados.

Molero aseguró también que el teniente general Manglano ejercía un "control ex haustivo" de la organización y "hasta supervisaba los gastos de material de escritorio"

El testigo precisó también que las cintas con las escuchas estaban en un armario con una llave y una combinación de seguridad y constan clasificadas con referencias.

La juez tiene que volver a citar a otro agente citado para ayer, Andrés Fernádez Baena, que no pudo ser localizado por encontrarse en paradero desconocido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 1996

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