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Izetbegovic promete trabajar por un Estado unido tras su ajustada victoria en los comicios bosnios

ENVIADO ESPECIAL Los partidarios de Alia Izethegovic se echaron ayer a las calles céntricas de Sarajevo para celebrar la ajustada victoria electoral del líder musulmán, que le convierte en presidente de la jefatura del Estado tripartita de Bosnia-Herzegovina durante los próximos dos años. En su primera declaración, un Izetbegovic aparentemente rejuvenecido y tan hierático como de costumbre reiteró que su objetivo fundamental es la integración de Bosnia -dividida en dos entidades políticas en Dayton- en un Estado unitario y se manifestó dispuesto a trabajar con los serbios.

Según los resultados finales provisionales divulgados por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Izetbegovic ha sacado a su principal rival, el radical serbio Momcilo Krajisnik, menos de 40.000 votos. Ambos compondrán junto con el croata Kresimir Zubak la primera presidencia interétnica del país.Las potencias occidentales han recibido con alivio la estrecha victoria de Izetbegovic sobre el candidato del partido gobernante serbobosnio. Ayer mismo el plenipotenciario Carl Bildt se entrevistó separadamente con los tres vencedores de los comicios para intentar poner en marcha lo más rápidamente posible la agenda de la transición en Bosnia. Los resultados electorales deben ser todavía ratificados y convalidados, pero el responsable de la OSCE en Bosnia, Robert Frowick, anunció formalmente la elección de Izetbegovic (con 729.034 votos), un fluido interlocutor occidental, para la primera presidencia de Bosnia tras casi cuatro años de guerra devastadora. Kajisnik obtuvo 690.373 sufragios y el croata Zubak, 342.077.

La votación del sábado ha ratificado en el poder a los partidos nacionalistas que condujeron a Bosnia al desastre y legitima a los dirigentes serbios que hicieron del exterminio étnico su filosofía política. Las opciones ciudadanas y multiculturales representadas por Haris Silájdzic y la Lista Común, en el lado musulmán, e Ivo Komsic, en el croata, han recibido un severo varapalo. Pero la división del voto en el autoritario campo serbio, que ha privado a Krajisnik del triunfo final, "abre una esperanza de cambio", según el portavoz de Bildt.

El presidente Izetbegovic declaró ayer que la abultada participación en la Republika Srpska, próxima al 90%, "confirma mis sospechas previas, ya denunciadas, de graves irregularidades en la votación, que no habrían sido posibles si hubieran existido unas mínimas condiciones electorales". Izetbegovic pidió formalmente que se verifique el censo del territorio serbio, junto con la Federación de musulmanes y croatas una de las dos mitades del nuevo Estado, y que se repitan las votaciones en los "numerosos colegios" donde se produjeron anomalías. El informe preliminar de los observadores internacionales señala que en más de la mitad de los colegios de la Federación hubo problemas con el censo, frente al 37% en el lado serbio.Presión internacional

Bildt ha asegurado que los próximos dos años, período que abarca el mandato presidencial y parlamentario en las dos entidades del Estado, serán cruciales para Bosnia, y que mucho de lo que aquí suceda tendrá que ver con la capacidad de las potencias para presionar políticamente a los nuevos dirigentes y canalizar eficazmente su ayuda económica. Se da por descontado que durante este período de consolidación, la OTAN, que de momento permanecerá a todo gas en Bosnia hasta la celebración de los aplazados comicios municipales, mantendrá una sustancial presencia en el país balcánico cuyas dimensiones están por decidir.

La presidencia interétnica de Bosnia (un representante musulmán, uno serbio y uno croata, en la que Izetbegovic será el primero entre iguales), se reunirá por primera vez tras la convalidación de los resultados electorales, probablemente en un período de dos semanas. Tras los iniciales estrechamientos de manos para la historia, el primer problema que habrán de resolver los antiguos y encarnizados enemigos es el de la sede de las instituciones conjuntas.

Alegando cuestiones de seguridad, los serbios rechazan inicialmente Sarajevo, donde el Parlamento ha sido reconstruido con dinero del Banco Mundial, y proponen su instalación en tierra de nadie, entre la capital bosnia y Pale, una zona montañosa de gran belleza pero difícilmente adaptable a los requerimientos de una administración estatal. Bildt viajo ayer a Pale para felicitar a Krajisnik y discutir con el representante serbio en la presidencia colectiva la etapa inmediata de la transición. En el idílico, pueblo que sirve de capital a los serbios de Bosnia convalece con ayuda de un bastón Radovan Karadzic, fugitivo del Tribunal de La Haya, al que le ha sido practicada una operación en la rodilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 1996

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