El delator de los los asesinos de Cools implicó a 3 políticos belgas
El delator anónimo que el pasado día 3 impulsó la investigación sobre el asesinato de André Cools implicó en su relato a tres políticos, según reconocieron ayer los jueces de Lieja. Las filtraciones judiciales, sin embargo, no han dado nombres concretos. Uno ya es conocido: el ex ministro Alain van der Biest.El segundo sería, según estas filtraciones, "un político de Lieja muy conocido que ya había sido citado en anteriores investigaciones". Los medios de información belgas identifican con este perfil a Guy Mathot, uno de los antiguos hombres de confianza de Cools en los buenos tiempos y su máximo rival político dentro del Partido Socialista cuando fue asesinado el 18 de julio de 1991. Mathot se vio obligado a dimitir como ministro del Gobierno regional francófono al serle levantada la inmunidad para ser procesado por las acusaciones recaídas sobre él por el caso Agusta. Del tercer político citado por el arrepentido no se ha dado ninguna pista.
Este testigo anónimo se presentó el pasado 23 de junio a la justicia dispuesto a contar todo lo que sabía sobre el caso Cools, según las Filtraciones judiciales. Su declaración, realizada el 3 de septiembre tras comprobarse la veracidad de sus primeras revelaciones, no cita ni a los inspiradores del crimen, ni su financiación ni su móvil.
Investigación pública
Marcel Cools, hijo del político asesinado, reclamó ayer "la apertura de una investigación parlamentaria pública y de forma urgente". La familia Cools siempre ha mostrado su desacuerdo con el apartamiento del juez Jean-Marc Connerotte de las investigaciones en beneficio de los jueces de Lieja. Ayer pidió responsabilidades por aquella decisión, porque ahora se confirma que la pista de los jueces de Neufehâteau era la buena y las del tribunal de Lieja, las malas.En consecuencia, Marcel Cools pidió que todos los responsables de la investigación sean apartados de sus cargos actuales: la juez Veronique Ancia, el fiscal Jacques Velu (responsable de "la investigación sobre la investigación"), el comisario Raymond Brose (apartado ya del caso Cools, aunque sigue al frente de la investigación de los casos Agusta y Dassault, descubiertos a través del primer asunto), el abogado general Hubert Masso, y la procuradora general Likendael.


























































