Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Nueva Izquierda advierte que mirar al pasado puede llevar a IU al esperpento

No ha gustado a todos y a muy pocos ha dejado indiferentes la carta abierta a José María Aznar que Julio Anguita publicó ayer en varios medios de comunicación. Los ataques contra el presidente de Gobierno contenidos en la misiva abren una nueva etapa en unas relaciones que, hasta ahora, habían estado marcadas por el entendimiento existente entre ambos líderes.El dirigente de Nueva Izquierda -organización encuadrada en IU-, Diego López Garrido, considera que la actitud de Anguita de mirar hacia el pasado "sólo puede llevar a IU a situaciones esperpénticas". En su opinión, la decisión del Gobierno de no desclasificar los papeles del Cesid no supone, en contra de lo que pretende Anguita, que el nuevo Ejecutivo se convierte en "cómplice de un delito". No obstante, López Garrido se mostró contrario a la nueva ley de Secretos Oficiales por considerar que "es contraria al espíritu constitucional".La frustración que rezuma lacarta del coordinador general de IU ha sido interpretada en algún caso en clave personal. Es el caso de, por ejemplo, Joaquín Almunia, portavoz parlamentario socialista, que afirmó que el escrito "revela una enorme decepción de Anguita. Anguita", dijo Almunia, "era una persona que había confiado mucho en Aznar y ahora demuestra su decepción y se lamenta en público".Juan Berga, de Nueva Izquierda, también cuestionó la sorpresa de Anguita por el cambio de postura del Gobierno del PP ante los GAL. "A nosotros no nos ha extrañado nada, como tampoco nos ha extrañado su política conservadora". Berga rechazó el tono de la carta, aunque dijo compartir sus críticas a las medidas económicas del Gobierno. Pero, sobre todo, rechazó las alusiones que el coordinador general de IU hace sobre un posible aval de la Monarquía a las últimas decisiones del Ejecutivo.Alusiones a la MonarquíaPrecisamente ayer Anguita reiteraba ante los micrófonos de la Cadena SER que, tal como Aznar había tratado públicamente el tema de los GAL, podía interpretarse que el Rey avalaba la actitud del Gobierno. "Si yo llego a ser presidente del Gobierno", dijo, "desde luego no hablo del tema a la salida de un encuentro con el Jefe de Estado. Por lo tanto, la responsabilidad de la imagen no es mía, yo simplemente describo los hechos".En Bilbao, según informa Cristina Angulo, Anguita jugó con la misma ambigüedad. "No he acusado a la Monarquía. No me consta que el Monarca haya intervenido directamente" en la decisión del Gobierno sobre los papeles del Cesid. Y añadió que en otras ocasiones "el Jefe del Estado sí ha hecho declaraciones sobre temas, como la OTAN o el Tratado de Maastricht, de los que no debería haber hablado".Añadió que el nombramiento de Eduardo Serra como ministro de Defensa es una de las claves de las presiones que ha padecido el Gobierno para no desclásificar los documentos sobre los GAL.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de septiembre de 1996