La docilidad de los toros les valío a los toreros
Fue un festejo demediado por mor de unos toritos con hechuras de novillos, que desarrollaron docilidad, invalidez y poca casta. Un picotazo se llevó cada uno y la suerte de banderillas fue un simulacro. Pero con la docilidad se apañaron los toreros y hubo algunos instantes de toreo y su aquel de paladar.Regino Ortés, en el burel de su alternativa, apenas pudo esbozar alguna verónica suelta y tal y cual muletazo, de bella composición. Mató de bajonazo.
Mejoró Ortés en el sexto. Era un inválido que llegó a tumbarse un par de veces durante la faena de muleta. Pero el torero templó bien y, sin poder ligar, corrió la mano con estilo en derechazos y naturales. Y como volvió a funcionarle el espadazo bajo e inapelable, el paisanaje pidió con fuerza dos orejas, que le sabrán a gloria bendita y le harán soñar con hazañas de torería y valor.
Píriz / Rincón, Vázquez, Ortés
Toros de Bernardino Píriz, anovillados, dóciles en general y muy flojos. César Rincón: silencio y palmas. Javier Vázquez: oreja en ambos. Regino Ortés, que tomó la alternativa: oreja y dos orejas. Vázquez y Ortés salieron a hombros.Plaza de Alcalá de Henares, 31 de agosto 3ª corrida de feria. Casi tres cuartos de entrada.
Javier Vázquez entendió bien a sus dos bernardinos y se acopló en sus faenas con fundada técnica. Así como manejó bien el capote en sus respectivas lidias.
El torero madrileño realizó dos faenas construidas con acierto e interpretadas con variedad y ganas de ser y agradar. A su primero le dio tandas de redondos de bella factura. Y a su segundo le enganchó de forma estupenda sobre la mano izquierda. Fue una actuación completa la del Vázquez madrileño.
César Rincón tuvo el lote más inválido y poco hay que reseñar. Unos derechazos templados en su primero y unos lances de recibo, rodilla en tierra, en su segundo, un bernardino de pacotilla. Semejante material era deleznable para interpretar el toreo.


























































