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GUERRA EN EL CÁUCASO

Protesta de intelectuales ante la perspectiva de una matanza

Un grupo de intelectuales rusos, comprometidos con la defensa de los derechos humanos, salieron ayer a una plaza de Moscú para protestar por la perspectiva de una matanza en Grozni en una conferencia de prensa improvisada junto a la estatua del poeta Alexandr Pushkin.En general, las decenas de miles de cadáveres que ha costado ya la guerra de Chechenia saca a poca gente a la calle en la capital rusa, y la conferencia de prensa al aire libre evidenciaba que la denuncia de los abusos en Rusia corre hoy a cargo de un puñado de infatigables intelectuales, que en gran parte son los mismos que en la época soviética se movilizaban y eran represaliados por sus críticas al régimen de entonces.

Las inmediaciones de la estatua de Pushkin constituyen una zona muy popular que sirvió de foro de expresión para las esperanzas de apertura en los primeros tiempos de la reforma de Mijaíl Gorbachov a mediados de los ochenta. Allí, estaba ayer Serguéi Kovaliov, el ex defensor del Pueblo de Rusia y ex jefe de la Comisión de Derechos Humanos adjunta al presidente Borís Yeltsin y, junto a él, la activista Larisa Bogorás y algunos diputados de la Duma estatal de Rusia.

Kovaliov, un amigo de Andréi Sájarov, pasó 10 años de prisión y exilio por sus "actividades antisoviéticas", y Larisa Bogorás fue detenida en 1968 por manifestarse contra la entrada de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia.

Compartir responsabilidad

"La élite intelectual que exhortó a votar por Yeltsin en las elecciones presidenciales comparte con él la responsabilidad por la guerra de Chechenia", manifestó Kovaliov. Uno de esos miembros de esa élite que exhortaron a votar por Yeltsin, la crítica literaria Marietta Chudakova, que es miembro del Consejo Presidencial de Yeltsin, participaba ayer en la conferencia de prensa, en la que se apoyó la iniciativa de celebrar una acción de protesta contra la guerra.Kovaliov calificó de "rnonstruosa irresponsabilidad" el viaje de Yeltsin a la región de lagos de Valdái y exigió una clarificación sobre el estado de salud del líder. "¿Hasta cuándo soportaremos la mentira con la que nos engañaron durante 70 años y que hoy es peor que la del poder soviético?", exclamó Kovaliov, quien calificó el viaje de Lébed a Chechenia como una "última oportunidad" para lograr un arreglo pacífico.

Yelena Bonner, la viuda del disidente y premio Nobel Andréi Sájarov, calificó de "crimen contra la humanidad" el eventual asalto a Grozni. "Parece que Borís Yeltsin es incapaz y no quiere parar el monstruoso crimen que se está perpetrando", dijo.

Un grupo de periódicos rusos, algunos de los cuales han perdido a informadores en la guerra de Chechenia, decidieron ayer organizar una marcha y un mitin de protesta por las calles de Moscú el próximo 5 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 1996