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700 campistas, desalojados en Valencia ante el temor a una nueva tragedia

La tragedia desatada la semana pasada por la riada de Biescas ha creado un clima de gran tensión ante las recientes lluvias. El anuncio de intensas precipitaciones en el norte de Valencia hizo que cerca de 700 personas fueran desalojadas en la madrugada de ayer de varias zonas de acampada próximas al cauce del río Turia, en los municipios de Túejar y Aras de Alpuente. En Andalucía, las trombas inundaron pueblos de Córdoba, Granada y Jaén. Miles de habitantes de los chalés de las afueras de la capital jiennense quedaron incomunicados por las crecidas de los ríos Eliche y Quiebrajano.

A últimas horas de la noche del miércoles, la Confederación Hidrográfica del Júcar advirtió que se esperaba una crecida del río Turia con riesgo de inundación. Ante esta situación, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat de Valencia dio la alerta hidrológica a los ayuntamientos afectados para que desalojaran las zonas de acampada.Las lluvias registradas provocaron, a última hora de la noche, un incremento de dos metros en él nivel de las aguas del río en las zonas próximas a su nacimiento.

A primera hora de ayer la Guardia Civil concluía el desalojo de la mayor parte de los campistas instalados en la zona de Zagra, entre los que se encontraban 130 niños y 25 monitores, quienes fueron trasladados a una nave industrial de Túejar.

Asimismo, en Aras de Alpuente, 30 campistas fueron también evacuados a un polideportivo de la población. Según informaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias, la Guardia Civil desalojó a unos 500 campistas y la Policía Autonómica a casi 200 en zonas del noroeste de la provincia de Valencia.

A pesar de la posterior retirada de la alerta hidrológica en la Comunidad Valenciana, se mantenía el riesgo de lluvias localmente fuertes, pero trasladado a la provincia de Alicante. Además, Protección Civil puso en marcha un dispositivo especial en Murcia ante previsibles tormentas.

Inundaciones en Andalucía

Las lluvias torrenciales que se abatieron ayer sobre diversos puntos de Andalucía inundaron varios pueblos de las provincias de Jaén, Granada y Córdoba, además de originar cortes en carreteras y líneas ferroviarias. En Jaén, la fuerza del agua de los ríos Eliche y Quiebrajano derrumbó muros de piedra y obligó a familias enteras a refugiarse en los tejados de las viviendas. Miles de habitantes de las afueras de la capital quedaron aislados. No hubo daños personales.La tromba de agua, que empezó a caer poco antes de las 10.00 y que apenas duró media hora, causó especiales destrozos al suroeste de Jaén, en las localidades de Castillo de Locubín, Alcalá la Real, Valdepeñas y Los Villares. En total se cortaron ocho carreteras en la provincia debido a la acumulación de piedras y lodo.

La comarca de Los Montes, en Granada, sufrió también el envite del agua. La tromba hizo cundir el pánico entre los habitantes de Alhama, Montefrío, Pinos Puente, Illora y Valderrubio. Las intensas precipitaciones, de hasta 100 litros por metro cuadrado, se ensañaron especialmente sobre estas dos últimas localidades, en donde las riadas llegaron a tener más de un metro de altura y anegaron medio centenar de viviendas.

En Córdoba, el agua produjo pequeñas inundaciones en casas de las localidades de Baena, Luque, Nueva Carteya y Doña Mencía. El agua también obligó a cortar la línea ferroviaria Granada-Sevilla, entre las estaciones de Loja y Tocón (Granada) desde las 9.00 hasta las 18.00. La estación de Jaén tuvo que ser cerrada por encontrarse anegada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 1996

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