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BARCELONA

Querer y ser

Hace años que César Pérez está diciendo que quiere ser torero. Y no hay manera de que se le den las oportunidades que merece. Ayer, por si quedaban dudas, volvió a decir que quiere ser torero y lo demostró. Al quinto lo lanceó vistosamente. El toro llegó reservón e incierto a la muleta. Había que tener mucho valor y muchos deseos para plantarle cara. César Pérez lo hizo en un muleteo meritorio y valeroso.El principal aliciente de esta corrida residía en el rejoneador navarro Pablo Hermoso dé Mendoza, pero su percance en Vitoria el día anterior obligó a su rápida sustitución, actuando en su lugar el debutante jerezano Sebastián Zambrano, que no pudo tener peor suerte.

Javier Vázquez reaparecía. Al primero le hizo faena de aliño. No merecía mucho más el astado. El sexto no tuvo las malas ideas de sus hermanos, pero, en cambio, blandeó en exceso y le faltó raza, apagándose muy pronto, soso y sin codicia. Cuatro pinchazos, un descabello y el animal se echó de puro manso.

Louro / Zambrano, Pérez, Vázquez

Dos toros para rejones de Criado Holgado y Cortijoliva, mansos, y cuatro de Ernesto Louro, muy bien presentados y que dieron poco juego.Sebastián Zambrano, ovación, dos avisos, silencio. César Pérez, silencio y oreja. Javier Vázquez, silencio y silencio. Media entrada. Monumental. Barcelona, 11 de agosto.

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