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TRAGEDIA EN EL PIRINEO

Los Reyes y el jefe del Gobierno visitan la zona y consuelan a las víctimas

Los reyes Juan Carlos y Sofia abandonaron ayer por unas horas su residencia estival de Marivent, en Palma de Mallorca, para visitar en Huesca el escenario de la catástrofe y expresar su solidaridad a los familiares de las víctimas. También el presidente del Gobierno, José María Aznar, se desplazó al lugar por la mañana desde su residencia de vacaciones en Oropesa (Castellón) y prometió que no se escatimarán medios. Aznar "pasó la noche en blanco", según uno de sus colaboradores, recabando datos e informando a don Juan Carlos.

Los reyes viajaron en helicóptero hasta Jaca. Llegaron a las cinco de la tarde acompañados por la ministra de Justicia, Margarita Mariscal de Gante. En la sede de la Escuela Militar de Alta Montaña fueron informados de la situación por el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y el presidente del Gobierno de Aragón, Santiago Lanzuela.Don Juan Carlos y doña Sofía recibieron explicaciones sobre las causas de la tragedia, la acumulación de agua en un barranco y su desbordamiento "explosivo", lo que provocó la inundación del cámping situado en la boca del barranco. Luego se trasladaron al hospital de Jaca, donde permanecieron una hora visitando heridos y departiendo con familiares.

Don Juan Carlos y doña Sofía sobrevolaron en helicóptero la zona de la riada y el cámping arrasado. Ya en tierra, charlaron en Biescas con algunos de los niños que habían conseguido salir del cámping, con supervivientes que. por la tarde aún trataban de recuperar del barro sus enseres y con personas que trabajaban en los equipos de rescate con una excavadora removiendo el fango. Luego, en el Ayuntamiento, hablaron también con las autoridades municipales. Los Reyes abandonaron Aragón en helicóptero a las ocho de la tarde para regresar a Palma de Mallorca.

Por su parte, el presidente del Gobierno había acudido a Biescas al mediodía y también había sobrevolado la zona. "Se ha quedado sin palabras, desolado". Así describió uno de sus escasos acompañantes la reacción de José María Aznar al contemplar desde el aire el cámping siniestrado.

Noche en blanco

Aznar recorrió en helicóptero el cauce del río Gállego desde Sabiñánigo hasta Biescas, antes de conocer por boca de las autoridades locales los pormenores de la tragedia. Había pasado "la noche en blanco", en permanente contacto con el jefe del Gobierno aragonés, el popular Santiago Lanzuela, y había telefoneado en varias ocasiones al palacio de Marivent para mantener informado al jefe del Estado, según un colaborador.Nada más llegar a Jaca recibió una completa explicación de lo sucedido y de las operaciones de rescate y luego visitó el improvisado tanatorio en el Centro Cívico de la ciudad, en el que fueron alineándose los cuerpos rescatados sin vida. Algunos cadáveres habían sido recuperados varios kilómetros al sur del cámping Las Nieves, en el cauce del río Gállego.

Aznar transmitió la solidaridad del Gobierno a las víctimas, aseguró que se estaban poniendo todos los medios necesarios para el rescate de los desaparecidos y prometió que no se escatimarían recursos. También tuvo palabras de agradecimiento para los miembros de los cuerpos de seguridad y del Ejército y los voluntarios que participaban en las operaciones.

El jefe del Gobierno encargó al presidente aragonés la coordinación de los trabajos, creando un mando único inexistente hasta ese momento, y pidió al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que permaneciera en la zona "el tiempo necesario" para garantizar que no se escatiman medios en las labores de salvamento.

Los supervivientes de la riada destacaron ante todas las autoridades el comportamiento de los vecinos de la localidad de Biescas, de 1.100 habitantes. Desde el primer momento, los biesquenses tomaron la tragedia como propia y acogieron en sus casas a los afectados. Ellos sufrieron en sus propias viviendas las necesidades de los servicios de emergencia, al serles suspendido el servicio telefónico y, por razones sanitarias, tener que -prescindir del agua potable.

Estos gestos de solidaridad fueron resaltados también por los dirigentes políticos regionales que se acercaron hasta el lugar del siniestro. El primero en llegar fue el presidente de la diputación provincial de Huesca, Rodolfo Aínsa, del PP, vecino de la cercana localidad de Sabiñánigo.

Habló de "espectáculo dantesco", cuando aún las caravanas eran "como barcos" surcando sin rumbo el río. El socialista Marcelino Iglesias y el coordinador regional de IU, Miguel Ángel Fustero, aludieron en sus manifestaciones a "cuestiones conflictivas que habrá que aclarar, aunque no es el momento de analizarlas hasta que no pasen estos momentos trágicos". Ambos elogiaron en sus conversaciones con los vecinos el comportamiento solidario con víctimas y familiares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de agosto de 1996

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