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Todos los parques regionales tendrán sensores térmicos para detectar fuegos

, El monte se llenará de chivatos electrónicos que avisarán contra el fuego. Cuidarán de una masa forestal (350.000 hectáreas) que ocupa más de un tercio de la superficie total de la región. La mayor parte del bosque madrileño se concentra en los tres grandes parques naturales: laguna de Peñalara y valle del Lozoya; cuenca alta del Manzanares y Sureste. La Consejería de Presidencia, que dirige la lucha contra el fuego en Madrid, ha elaborado un Plan Integrado de Protección de estas zonas para acogerse a las ayudas estatales aprobadas el 3 de abril pasado por el Ministerio de Agricultura.

El plan regional, en vigor desde este año hasta 1999, ya ha sido remitido a la Asamblea de Madrid. Prevé la adquisición de equipos y cámaras térmicas para su instalación en las zonas más pobladas de árboles. La Dirección General de Protección Ciudadana, redactora del plan, ha optado por instalar ojos électrónicos en los puntos de alto riesgo de la Comunidad para resolver un problema sociológico: "Atendiendo a las características de esta Comunidad, el personal contratado cada vez se encuentra menos integrado con el medio rural [donde se producen los incendios más peligrosos], por lo que se contrata año tras año más personal perteneciente a poblaciones urbanas de la periferia de la capital. Por ello, y buscando una mayor eficiencia en la prestación de estos servicios, se incide en la necesidad de automatizar la vigilancia con todos los medios disponibles".

Protección Ciudadana todavía no ha elegido el modelo de guarda forestal electrónico que cuidará del campo, aunque desde hace dos años, la Comunidad ensaya con el Vigía 2000.

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Una de las zonas donde se instalaran sensores ha sido incendiada siete veces este verano

VIENE DE LA PÁGINA 1El ingenio electrónico para descubrir incendios colocado en Robledillo de la Jara (69 habitantes) es un invento de Telefónica y cuesta 14 millones de pesetas. Tiene dos cámaras, una sensora de infrarrojos y otra de vídeo, instaladas en una torre de 25 metros de altura. La cámara de infrarrojos gira continuamente y barre una gran extensión de monte en busca de focos de calor extremo. Cuando los descubre, se detiene para que la cámara de vídeo capture el fuego; inmediatamente después envía su alarma a una antena parabólica, que a su vez traslada esa información al satélite Hispasat. Este rebota la señal al centro de bomberos de la Comunidad de Madrid, en el municipio de Las Rozas, y se activa la alarma.

La vigilancia electrónica que ha proyectado el Gobierno regional se fijará principalmente en cuatro puntos de la región:

-Parque natural de la laguna de Peñalara y valle del Lozoya.

-Parque regional de la cuenca alta del Manzanares, Soto del Real y Cercedilla.

- Parque del Sureste, monte de la Marañosa y aledaños. Aquí, un incendiario que persigue la Guardia Civil y el Ejército ha ocasionado siete fuegos entre junio y julio que han afectado a 150 hectáreas de terreno, la mayoría cultivos. El pirómano, según las investigaciones, actúa siempre de la misma manera: llega a la zona de pastos cercana a los bosques, junta maleza y ramas y las prende fuego con un mechero. Los agentes forestales creen que el incendiario aprovecha para huir los cinco minutos que tarda la maleza en hacer llama y extenderse a los pinares.

-Zona de San Martín de Valdeiglesias, Robledo de Chavela y Pelayos de la Presa.

Mas todoterrenos

Además de la instalación de equipos y cámaras térmicas (500 millones de pesetas), el Plan de Acciones Prioritarias contra los incendios forestales de Madrid prevé la compra de ocho vehículos todoterreno de vigilancia (28 millones), la construcción de 12 puestos nuevos de vigilancia en los próximos cuatro años (12 millones) y la mejora de la red fija de vigilancia (40 millones).

Para el combate contra el fuego de este verano, la Dirección General de Protección Ciudadana se ha tenido que conformar con los cuatro helicópteros privados, tripulación incluida, que ha alquilado a la empresa Helicsa por 249 millones de pesetas y que funcionan desde el 20 de junio pasado. Además, el Ministerio de Medio Ambiente ha regalado otro helicóptero que atenderá el límite territorial de Madrid y zonas colindantes (Segovia y Guadalajara).Helicsa ha facilitado un helicoptero, que trabajará 214 diías seguidos, con capacidad para transportar, junto a, la tripulción, cinco pasajeros. Este aparato dispone de una cabina que se puede adecuar de manera inmediata para el servicio de asistencia y transporte sanitario, de sistemas especiales para lanzamiento de agua mediante depósito suspendido.

1.300 litros por descarga

Los tres helicópteros restantes están preparados para el lanzamiento de agua en vuelo, "sola o con productos mezclados". Poseen un depósito ventral rígido fijado a la célula de la aeronave. La capacidad de agua por cada descarga, que se puede hacer de golpe o progresivamente, es de 1.300 litros.La empresa que ha conseguido el contrato para la campana de extinción de incendios de este verano garantiza una cisterna móvil de más de 20.000 litros para que los helicópteros puedan repostar en cualquier zona de la región donde intervengan. Las bases donde se han fijado los helicópteros son San Martín de Valdeiglesias, Lozoyuela y Las Rozas de Madrid. Helicsa se ha comprometido a poner en servicio sus aparatos antes de que transcurran 10 minutos desde el aviso. En diciembre, la Comunidad retiró el único helicóptero disponible para el plan de inclemencias invernales. Los bomberos se quejaron, pero los políticos mantuvieron su decisión: "En invierno no es necesaria la aeronave, se pueden utilizar las de la Guardia Civil o las del Insalud". El pasado verano se contrataron seis helicópteros para combatir el fuego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de julio de 1996

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