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El sueño del toro más grande

Larry Mangino fotografió durante tres años el mítico reclamo

El fotógrafo norteamericano afincado en Madrid Larry Mangino -Phoenix (Arizona), 1956- hizo su primera instantánea del toro de Osborne en 1993, desde la ventanilla de un tren en marcha. Mangino iba de Badajoz a Madrid después de cubrir una información que no recuerda -el juicio por la matanza de Puerto Hurraco, un evento deportivo, tal vez- para El Mundo, periódico del que es redactor gráfico. Desde entonces, Mangino quedó embrujado por la magia del toro más famoso del mundo -y también el más grande- los taurinos dicen del toro con mucho cuajo y romana que es más grande que el toro del coñá- y durante tres años ha dedicado los fines de semana y días libres a recorrer casi toda España con su moto de gran cilindrada a sacar fotografías del logotipo comercial más famoso de España.Ahora, de más de cien carretes, ha escogido las 30 fotografías que, en gran formato se exponen a partir de hoy en el Círculo de Bellas Artes.

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La imagen de la cabeza del toro emergiendo desde la cima de una ladera donde pasta un rebaño de ovejas ilustra muy bien la intención del fotógrafo: ¿cuida las ovejas como un perro guardián o está al acecho y va a saltar de un momento a otro sobre ellas como un lobo hambriento? "Quienes han visto esta foto", dice Mangino, "opinan de distinta manera: a unos les produce una sensación trágica o negativa y a otros, hospitalaria o divertida. Pero eso es lo que yo busco".

"Yo digo que el mundo es una feria, donde pasan cosas muy divertidas, bonitas. Lo que busqué cuando me decidí a hacer las fotografías del toro: captar los detalles que vemos todos los días, pero en los que no nos fijamos, para que después quien mire las fotografías tenga la sensación de volver a ver la realidad".

El toro del coñá se había convertido en algo tópico, según Mangino. La idea de hacer una serie sobre el logotipo de los aguardientes de Osborne -ideado por Manolo Prieto en los años cincuenta y convertido en un símbolo de lo español desde la década siguiente, en que toda la geografía de país aparecía salpicada de las imponentes siluetas (se llegaron a sembrar unas 500)- se le ocurrió a Mangino un año antes de la polémica de 1994, con una ley que prohibía las vallas publicitarias en las carreteras. Si no llega a ser por la fortísima protesta popular, dejan al toro para el arrastre. Al final, fue indultado. Hoy sólo quedan 90 logotipos.

La idea nació pensando en la España profunda, no tiene por qué ser trágica, sino divertida y alegre. Empezó siendo una especie de ejercicio profesional para recuperar el gusto por la fotografía, y escapar de la rutina". El resultado: una exposición que constituye "una faena redonda", digna de Ias dos orejas y el rabo", como escribe William Lyon -otro norteamericano residente en Madrid y exigente aficionado a la fiesta de los toros- en el catálogo.

El toro de Osborne... Inauguración, hoy a las 20.00. Hasta el 14 de julio. Círculo de Bellas Artes. (Marqués de Casa Riera, 2; metro Banco).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de julio de 1996