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Crítica:DANZA

Un 'Musoleo' para Antonio

Homenaje a Antonio Ruiz SolerY Rocío Jurado no cantó. El público (media entrada), con un enfado justificado, hizo coro y bulla, casi bronca, pues esperaba ese final sentido y muy anunciado de la de Chipiona. El resto de los artistas hizo lo que pudo en un escenario inapropiado, con luces de cabaré barato, sonido irregular y momentos hilarantes que nada tenían que ver con el noble propósito original de la velada: recoger fondos para colocar una estatua del gran Antonio en su tumba en Sevilla. El problema es la escultura, que es feísima.Cuando la noche se ponla seria por fin, salió Carmen Sevilla a escena (enorme traje rojo fuego) y provocó una de esas situaciones de vergüenza ajena que han acabado por ser cotizados chistes de televisión, encantada la mujer con que finalmente Antonio tendrá su musoleo.

Chaquetón (El martinete); La Chunga (Rumba catalana); María Rosa y su ballet (Guajira y Jota aragonesa); Ruth Miró y Eduardo Lao (Arrayán daraxa); Antonio Márquez (Farruca del molinero); Julio Núñez (Lectura de poemas de Federico García Lorca); José Antonio y Los Ballets Españoles (Imágenes)

Enrique de Melchor (Solo de guitarra). Auditorio Juan Carlos 1, Madrid. 25 de junio.

En la danza hubo fuertes personalidades individuales destacando su brío y nervio. La Chunga volvió descalza por sus fueros de antaño, María Rosa se enfundó su larga bata celeste, Ruth Miró y Eduardo Lao hicieron un fragmento de Ullate, Antonio Márquez hizo una aproximación a la fárruca que Antonio creó para él mismo en El sombrero de tres picos e intercaló un largo zapateado en silencio, y José Antonio con su compañía ofreció la parte final de su ballet Imágenes, un buen ejemplo coral y virtuoso de flamenco estilizado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 1996