La defensa de la dignidad democrática
En la dictadura y después, los ciudadanos han venido luchando por que la democracia no sólo se proclame, sino que se inscriba en la práctica real. Para que la democracia tenga la legitimidad en origen del voto; que también se puede manipular, aunque algunos progres de ayer y nuevos ricos de hoy digan ahora que los votos están blindados (como sus emolumentos) contra la manipulación. Y la legitimidad en ejercicio.Vienen luchando para que todos los españoles sean iguales ante la ley, para que no haya privilegios en función del cargo. Para que no haya agentes, cargos impunes que, con mafias impresentables, puedan cometer todo tipo de tropelías. Vienen luchando por la dignidad democrática que ha sido cuestionada por los casos de corrupción y degradación políticos.
En la actualidad, con lo que ha caído, decir que hay que cumplir lo que dice la Constitución ("la nación española proclama su voluntad de establecer una democracia avanzada") resulta un chiste. Y máxime al contemplar qué rápidamente se pasa de decir una cosa en la oposición a hacer todo lo contrario en los cargos públicos. Ninguna razón de Estado puede imponerse contra la justicia, la verdad, los derechos humanos. La razón de Estado no puede cubrir torturas, asesinatos, tiros en la nunca, rapiñas, secuestros, bombas en lugares públicos, mafias (como en Italia).
En España son más necesarios que nunca dirigentes que sean capaces de sacrificar sus ambiciones nomenklaturistas por la defensa de las más elemental dignidad democrática. Luis Peiro (in memóriam): "A veces levantamos la cabeza y creemos que tenemos que decir la verdad, y la volvemos a bajar, eso es todo (Bernhard), pero alguno de nosotros no se resigna a agacharla, a olvidar lo que vemos y a callarnos, ésa es la ruptura que aún tenemos a nuestro alcance, la sutil insumisión contra el estado de cosas".-
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