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El consejo de Grand Tibidabo cobró 55 millones a pesar de la crisis de la sociedad

Los auditores de Grand Tibidabo no han podido expresar opinión sobre las cuentas anuales de la sociedad en 1995 "debido a la gran importancia de las limitaciones y las incertidumbres de la compañía". El aspecto más polémico de la auditoría revela que a pesar de que Grand Tibidabo "se halla inmersa en un proceso crítico de falta de liquidez", el consejo de administración percibió 55 millones dé pesetas en concepto de remuneración que incluyen una partida de 11 millones por dietas de asistencia a las sesiones del consejo.

Este órgano que presiden Antoni Enrich y Alfredo Sánchez Bella pagó 34 millones en sueldos por contratos de alta dirección y otros nueve por actividades profesionales de los consejeros que, junto a las dietas, totalizan los 55 millones que los auditores destacan a los accionistas de toda la información que contiene la memoria.La situación de Grand Tibidabo es crítica y depende "de la consecución de fondos suficientes para superarla", según los auditores. Estos recuerdan que el principal deudor de Grand Tibidabo es Javier de la Rosa y que la propuesta de pago de 3.979 millones, además de los intereses fijados al 9% anual, son esenciales para el equilibrio patrimonial de Grand Tibidabo. Esa propuesta de pago fue acordada por representantes de De la Rosa con la dirección de la compañía el 12 de marzo de 1996.

Respecto a las cuentas, los auditores Montagut, Pérez Costa y Rovira, destacan las deudas de 492 millones con la filial Sierra Nevada Group y el mantenimiento de 616,8 millones en garantías pignoraticias e hipotecarias prestadas a Inmobiliaria Colonial (filial de La Caixa) por la compra -en mayo de 1994- de la sociedad Grand Península, promotora del parque de atracciones Port Aventura.

El consejo de Grand Tibidabo ha tenido que provisionar en 1995 1.225 millones de pesetas, de los que 871 tuvieron por objeto tratar de aproximar el valor contable de Tibi Golf Guadalmina en su inmovilizado financiero al valor estimado de realización. Estos terrenos fueron ejecutados por el sindicato de obligacionistas que los había tomado como garantía prendaria por las dificultades financieras de Grand Tibidabo. El efecto neto de la eliminación de esta inversión determinaría unos resultados extraordinarios negativos de 598 millones de pesetas.

La gravedad de la situación ha llevado al consejo a intentar la venta de la finca urbana barcelonesa donde se construyó el hospital privado New Tecknon.

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