Gobierno y PSOE negocian en secreto una nueva financiación de los partidos

El interés del Gobierno y del PSOE por llegar juntos al Parlamento con una propuesta para regular la financiación de los partidos ha resultado imposible. El vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, y el responsable de Relaciones Políticas e Institucionales del PSOE, Txiki Benegas, se despidieron el martes cordialmente tras constatar el foso que les separa en esta materia.El Gobierno quiere autorizar las aportaciones de las empresas a los partidos, en tanto que el PSOE apuesta por la subvención pública aunque admite donaciones de ciudadanos particulares con la consiguiente desgravación fiscal.

Tanto Álvarez Cascos como Benegas no quieren dar por cerrado el intento y van a emplazar a sus respectivos partidos para que en el Parlamento se vuelva a intentar el acuerdo.

Joaquín Almunia, como portavoz del Grupo Socialista, y Luis de Grandes, del Partido Popular, promoverán sendas proposiciones de ley con sus respectivos puntos de vista. Unidos sus votos, no habrá problema para que tales iniciativas sean tomadas en consideración. En el debate en comisión se intentará de nuevo el acuerdo.

El PP, que tendría el apoyo pleno de los nacionalistas catalanes de CiU, quiere permitir que las empresas privadas entreguen dinero a los partidos. Eso sí, con absoluta transparencia para que los ciudadanos, a través del Parlamento y del Tribunal de Cuentas, conozcan qué entidades ayudan a las fuerzas políticas.

El PSOE está dispuesto a negociar el límite que pondría a las donaciones de particulares, que podría rondar el millón de pesetas por persona y año. Quien hiciera estas aportaciones tendría un desgravación en la cuota del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, como ya la tienen hoy los ciudadanos que aportan dinero a los sindicatos y a las organizaciones y entidades sin ánimo de lucro. Según el borrador de los socialistas, los partidos políticos no podrán realizar actividades mercantiles de ninguna naturaleza.

La visión del PSOE es compartida por Izquierda Unida. La coalición hace un razonamiento que considera de sentido común: no se le alcanza qué empresas pueden tener interés. en dar dinero a la fuerza política que dirige Julio Anguita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de junio de 1996.

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