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Los expertos ponen en duda la eficacia de los planes de urgencia

Los expertos económicos y algunos inversores han recibido con ciertas reticencias el anuncio de las 50 medidas económicas que prepara, sin calendarios exactos, el Gobierno. La primera causa de tal reticencia es el hecho de que no se acaba de saber con exactitud si el equipo económico del Gobierno recurrirá a medidas urgentes de estímulo con efecto a corto plazo para relanzar la economía o si el cuadro de medidas propuestas se llevará a cabo en el margen temporal de su desarrollo parlamentario. Algunas versiones recogidas ayer afirmaban que el Gobierno considera la opción de presentar un paquete de medidas urgentes para estimular la inversión, que incluirían básicamente una actualización de balances, para revalorizar los activos de las compañías, y bonificaciones directas a las empresas en caso de que se decidan a contratar parados.La opción de aplicar un paquete de medidas urgentes no produce grandes entusiasmos entre los economistas, incluso entre aquellos próximos a la órbita del PP. "Las medidas urgentes tienen razón de ser en periodos de recesión, pero éste no es el caso español en este momento. La economía está creciendo, aunque sea moderadamente, y es muy dudoso que requiera disposiciones específicas en zonas especiales de actividad", argumenta uno de ellos.

Los expertos consultados explican además que, en el caso de que las medidas urgentes tuvieran éxito, las mejoras conseguidas serían temporales, circunscritas a uno o dos trimestres. "Después, el efecto suele desaparecer y distorsiona la comparación estadística con el periodo artificialmente reactivado", señalan.

Inflación y déficit

Cándido Méndez, secretario general de UGT, recordó recientemente al Gobierno de José María Aznar que las liberalizaciones y privatizaciones en, España no van a aumentar la inversión ni el empleo. Ésta es la idea básica que defienden las organizaciones sindicales.En cambio, existe un acuerdo muy extendido entre los economistas y los inversores pertrechados de experiencia económica en que las actuaciones que necesita la economía española son de orden estructural. Se resumen en continuar la reducción de los precios y recortar el déficit del sector público. Por supuesto, se da por hecho que el perímetro del sector empresarial público debe reducirse. "La reactivación, cuando la inflación está a la baja, debe producirse por el descenso del coste del dinero", aseguran.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 1996