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El centro-izquierda decidirá en la segunda vuelta quién será presidente de Ecuador

Contrariamente al diagnóstico del enemigo jurado, el candidato presidencial populista Abdalá Bucaram, abanderado de los pobres ecuatorianos, su caudillo contra la oligarquía, no está loco pues es millonario, disfruta de una mansión, fue votado por más de un millón de compatriotas y pasa a la segunda vuelta de las elecciones del domingo. Fueron ganadas por el conservador Jaime Nebot, con el 27,41/o de los sufragios, contra el 25,5% de Bucaram, según un escrutinio autorizado, pero no oficial. Los triunfadores pretenden el voto del centro-izquierda, cuyos candidatos fueron derrotados.

ENVIADO ESPECIAL, Aunque ambos han instado a una segunda vuelta de altura, debate de propuestas y concertación, sus primeras declaraciones poselectorales señalan derroteros menos nobles. El primer bocazas resultó ser el ex presidente León Febres Cordero, que retiene por mayoría abrumadora la alcaldía de Guayaquil e impera en el Partido Social Cristiano, al que pertenece el abogado Nebot, que, también millonario, fue gobernador de Guayas en 1984 con mano de hierro. Aquél descalificó como patibulario el perfil de Bucaram e identificó los apoyos electorales del fundador del Partido Roldosista: prostitutas y marihuaneros."Todos contra la derecha", convoca, por su parte, el ecuatoriano descendiente de libaneses, cuyos arrebatos han sido épicos.

La contención verbal no parece ser característica de los políticos nacionales, a pesar de la mayor mesura en las tribunas de la última campaña. Aún se recuerda la reacción de Nebot, hace seis años, en el Congreso, durante su choque con un diputado socialista, a quien tachó de enano e hijo de puta y amenazó con mearle encima. El terrible apercibimiento fue televisado, y, Nebot, un hombre de orden y familia, comprometido con el capitalismo de rostro humano" todavía pide perdón.

Salto en paracaídas

Sus maneras cambiaron radicalmente, y las semanas previas a la emisión del voto fue un caballero comparado con el histrión Bucaram, quien ridiculizó cuanto pudo a sus rivales en mítines devenidos en sainetes, saltó en paracaídas vestido de Batman hace cuatro años y quiso contratar a José Luis Perales y su tema Me llaman loco. La melodía se escuchaba a todo volúmen el domingo en las caravanas motorizadas del triunfo populista.El voto del 7 de julio será bastante más razonado y, teóricamente, los dos candidatos deberán pronunciarse más en detalle sobre las privatizaciones en curso, el pago de una deuda externa (le 12.000 millones de dólares, la reforma de la Seguridad Social, la descentralización, la creciente pobreza o el desempleo.

La entrada del periodista socialdemócrata Freddy Ehlers en la terna de nueve candidatos a la Jefatura de Gobierno redujo las posibilidades del centro-izquierda, representando hasta entonces por la candidatura del empresario Rodrigo Paz, con posibilidades de suceder al impopular Gobierno del derechista Sixto Durán Ballén. Inevitablemente, ese electorado se dividió entre Paz y Ehlers, quien participó secundado por las comunidades indígenas, el movimiento ecologista, algunos sindicatos y sectores de clase media.

Nebot, de 50 años, y Bucaram, de 44, insisten ahora en la esencial coincidencia de sus programas con los de la mayoría de los aspirantes derrotados en la primera vuelta, y por tanto solicitan el voto de los aproximadamente dos millones de ecuatorianos de centro-izquierda, un 30% del electorado.

Todo parece indicar que el votante de Paz girará hacia Nebot pero no hay certeza sobre el rumbo a tomar por la heterogénea clientela de Ehlers. Según el sociólogo Carlos Arcos algunos dirigentes sindicales promoverán un acuerdo con Bucaram a cambio de que "no los toque". Sobre el papal, Nebot y Bucaram defienden un Estado pequeño y eficaz, la descentralización, la paridad cambiaria y una mayor atención social en los presupuestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 1996

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