Niebla en los ojos

La operación de cataratas es la Intervención mas frecuente en España

La mayor esperanza de vida producida en los últimos años ha provocado un incremento notable en el grupo de población integrada en el concepto de tercera edad. Este hecho ha repercutido espectacularmente en el aumento de procesos propios de las edades avanzadas. Uno de los más comunes y el que causa el número más elevado de intervenciones quirúrgicas lo constituyen las cataratas seniles.A partir de los 65 o 70 años, muchas personas empiezan a acusar este problema oftalmológico, que aparece por la opacidad o falta de transparencia del cristalino, una lente natural del tamaño de una pequeña lenteja que existe en el ojo. Este fenómeno, que es fisiológico con el paso de los años, hace que la luz no llegue con nitidez hasta la retina y se vaya perdiendo agudeza visual.

Abilio Hernández, pensionista de 72 años, empezó a notar que veía peor poco después de jubilarse como profesor de literatura en un instituto público. "Lo curioso", comenta, "es que de cerca me parecía ver mejor. Desde los 46 años me ponía gafas para leer y trabajar por la vista cansada. Pero poco antes de ir al oftalmólogo porque perdía vista de lejos notaba que de cerca veía mucho mejor y que incluso podía prescindir de las gafas".Nueva graduación

"Éste es uno de los síntomas más característicos de las cataratas, según explica Miguel A. Zato, jefe del departamento de oftalmología del Centro Médico La Zarzuela, de Madrid.

"En la evolución de este proceso", dice, "se suelen producir cambios de la refracción ocular, que pueden requerir una nueva graduación de la vista. El más típico es la miopía cristaliniana, por la que los présbitas empiezan a recuperar la visión cercana. También es normal que la persona con cataratas vea manchas oscuras, sobre todo en ambientes luminosos, y que sufra ciertas alteraciones en la apreciación de formas y colores".Este trastorno es generalmente bilateral, es decir, que afecta a los dos ojos, e igualmente, esa afectación suele ser similar en ambos.

Los síntomas son más o menos acusados según la localización de las cataratas: serán más invalidantes cuanto más posteriormente se ubiquen en el cristalino. Si son centrales, el paciente verá peor en ambientes luminosos, ya que la luz hace contraer la pupila; si son periféricas, verá peor en ambientes de penumbra, puesto que la pupila se dilatará.

"Se han ensayado sin éxito tratamientos farmacológicos para este problema mediante colirios y medicación general. La única alternativa terapéutica eficaz es la cirugía, que está dando excelentes resultados", afirma la doctora Concepción García Rubio, jefa de oftalmología en un centro de especialidades del Insalud de Madrid.

Esta experta advierte, no obstante, que la operación está indicada "cuando las cataratas interfieren en la vida normal de la persona, algo que a veces es más bien subjetivo y que en gran medida también está ligado a la actividad diaria de cada persona".

Pero el gran problema en la sanidad pública para acceder a este tratamiento cuando es verdaderamente necesario lo forman las largas listas de espera. De hecho, la gran demanda de está operación genera las demoras más prolongadas de toda la cirugía de la Seguridad Social.

Así le ha ocurrido a Florencio Delgado, de 69 años y recién jubilado: "He tenido que traspasar un pequeño negocio familiar porque no me manejaba nada bien y en el seguro me han dado cita para operarme dentro de 13 meses".

El diagnóstico de las cataratas es sencillo para el especialista y cómodo para el paciente. Consiste en un examen de la agudeza visual con y sin corrección óptica, una valoración de la opacidad del cristalino mediante la lámpara de hendidura y una revisión del estado de la retina o fondo de ojo.

"Mediante una exploración completa", añade García Rubio, "podemos comprobar con bastante precisión qué grado de afectación tiene el paciente y cómo pude influir en su visión".

"En función de estos parámetros", continúa explicando el especialista, "el oftalmólogo sugiere la conveniencia o no del tratamiento quirúrgico. Pero, insisto, la ultima palabra la tiene siempre la propia persona, porque nadie como ella misma valorará los trastornos que el problema puede acarrearle en su vida diaria".Decisión personal

El caso de Elvira Ruiz, ama de casa de 75 años, sí podría ser tributario de intervención, según los especialistas, pero ella prefiere no pasar por el quirófano: "A estas alturas de mi vida ya no leo ni voy al cine, y la televisión nunca me ha gustado mucho. En casa tenemos una muchacha que lo hace todo, y para mis pasatiempos favoritos, que son pasear incansablemente e ir a visitar a mis nietos, cuento con mi marido, y él, dentro de lo que cabe, goza de buena vista para salir por ahí".

De los egipcios al láser

La operación de cataratas es una de las más antiguas de toda la historia de la cirugía. Fue practicada en el antiguo Egipto y en el Imperio Romano, y bastante perfeccionada en la civilización árabe. La actual intervención se basa fundamentalmente en la extracción del cristalino y su sustitución por una nueva lente intraocular artificial. Para realizar esta cirugía existen diferentes técnicas."Las más avanzadas se van introduciendo con cierta lentitud porque son costosas y exigen una alta cualificación y preparación", dice Miguel A. Zato, jefe de oftalmología de La Zarzuela, de Madrid, centro que acaba de incorporar el láser de erbio para la cirugía de cataratas.

"Sólo existe este tipo de láser", subraya, "en la Universidad de Barcelona y en algunos centros dé Alemania, Japón y Estados Unidos. Sus ventajas consisten en que el corte quirúrgico es menor, de uno o dos milímetros, con lo que el riesgo de infección se minimiza y se acorta el posoperatorio al cicatrizar antes la herida".

Zato destaca que esta técnica permite hacer cirugía ambulatoria, "con lo que el paciente no necesita estar hospitalizado".

Otra técnica moderna de cirugía de pequeña incisión es la facoemulsificación, según indica Concepción García Rubio, cuyo principio de actuación es análogo al de láser. Se practica en el ojo un corte de dos o tres milímetros para poder introducir el facoemulsificador, un aparato que pulveriza y Absorbe el cristalino, y después colocar la lente intraocular flexible.

"Aunque podemos operar los dos ojos en un mismo acto quirúrgíco", sostiene esta especialista, "lo más cómodo para la autonomía del paciente es operar un ojo, y al cabo de unos meses, el otro".

Se trata de una cirugía también con carácter ambulatorio. "Las técnicas más modernas van encaminadas a la consecución del menor trauma quirúrgico y de un mejor posoperatorio, así como a la reducción del tiempo de hospitalización, que suele ser como máximo de 24 horas".

La operación de cataratas también tiene sus riesgos y complicaciones. Según advierten los expertos, hay que tener en cuenta que estos pacientes son personas mayores, algunas de las cuales tienen otras enfermedades que pueden desaconsejar la cirugía.

Entre las complicaciones citan infecciones más o menos severas, hemorragias y, una de las más graves, el desprendimiento de retina.

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