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El nuevo dueño de La Casera detecta una deuda fiscal mayor de la conocida

Los nuevos propietarios de La Casera han tardado cinco meses en darse cuenta de que la compañía no era lo que parecía Hacienda está a punto de notificar al fabricante español de refrescos un acta de inspección con una deuda superior a los 1.000 millones de pesetas. Ayer el consejero delegado de La Casera, José Arozamena, que pertenece al grupo IEBG, propietario del 51% de la firma, anunció que la reflotación y restructuración de la casa de refrescos se ha encontrado "con una piedra en el camino".

Los tres accionistas de IBG -el grupo cervecero Bavaria, controlado por la familia colombiana Santo Domingo; la familia belga Bergruven y Westford, un fondo de inversiones americano especializado en la reestructuración de empresas- no pensaban que la deuda fiscal no fuera la que habían previsto cuando en noviembre pasado pasado entraron en el grupo La Casera. "El contrato de compra recogía alguna compensación para este caso, pero esto se sale de las previsiones. No tengo razones para dudar de la familia Duffó, no sé si se esta situación se podía prever", aseguró Arozamena. La familia Duffó había controlado La Casera desde su creación en 1949. La progresiva pérdida de cuota de mercado, de un 19,1% en 1990 a un 12,3% en 1995, les hizo buscar el año pasado un socio inversor que potenciara la marca.El acta de Hacienda que ha localizado el agujero fiscal en las relaciones entre La Casera y sus franquiciados alcanza hasta 1992, quedando todavía pendientes de revisión los años siguientes, sobre los que se ha iniciado una inspección interna. IBG ha planteado a la familia Duffó que salgan del grupo como solución al conflicto. SÍ los actuales socios minoritarios no aceptaran esta posibilidad, o pagaran el importe total de la deuda, IBG abandonaría la sociedad. Arozamena espera que las negociaciones con la familia Duffó concluyan en menos de una semana porque considera que la incertidumbre es mala para el futuro de la empresa.

La primera medida tomada por el nuevo accionista mayoritario ha sido el cambio de dirección. Melchor Ordóñez abandonó el cargo de director general el jueves 11 de abril y la compañía está buscando "un cambio en el timón" para la etapa nueva.

La Casera se encuentra en pleno proceso de negociación de un plan de viabilidad. La empresa ha planteado un expediente de regulación de empleo que afectaría a 280 trabajadores de los 899 de la plantilla, frente a los más de 400 que se barajaban en un principio. La firma ofrece 30 días por año de indemnización a los afectados. Arozamena que lanzó un guante a los sindicatos al alabar "su actitud positiva y constructiva" cree que será necesario cerrar las plantas de Barcelona y Madrid por no considerarlas viables. La firma continuará con las plantas de Toledo, Córdoba, Sevilla, Valladolid y la de concentrados de Barcelona. El resto de los centros, franquiciados y muchos de ellos participados por la familia Duffó, no están en los planes de IBG.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de abril de 1996

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