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CARTAS AL DIRECTOR

En recuerdo de Horacio Fernández Inguanzo

Hace unos días falleció Horacio Fernández Inguanzo; él, sí, junto a otros como él, artífice real de la transición política desde la díctadura hasta la democracia. Ha muerto en Asturias, la tierra por la que tanto luchó y en la que fue capaz de enseñar, como buen maestro que era, la manera de entender la vida para convertirla en un acto per manente de solidaridad. Los asturianos y asturianas le consideraron un paisano, un amigo, un hombre de bien. Un comunista ejemplar.' Detenido una vez y otra. Torturado. Capaz de no decirles nada a los torturadores que pudiera poner en peligro la libertad de sus compañeros, así como la acción clandestina del PCE.

Para quienes militábamos en el mismo partido que Horacio, cuando la libertad sólo era un anhelo, él se convirtió en un ejemplo a seguir. Como Simón Sánchez Montero, Marcos Ana, Lucio Lobato, López Raimundo y tantos otros que dejaron una gran parte de su vida en las cárceles franquistas y que hoy han sido casi olvidados por quienes, instalados en el poder, se olvidaron de la historia, cogieron miedo a la memoria y empujaron su amnesia hacia las cumbres de la nada.

Una memoria que debe ser recuperada para que la historia reciente de nuestro país sea un elemento dinámico que contribuya a valorar mejor las libertades que poseemos.

Deseo, por último, hacer una propuesta abierta: la celebración de un homenaje, de un gran homenaje a todas las personas que, como los citados, hicieron de la lucha por cambiar el mundo el elemento central de su vida.-

Concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Laredo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 1996