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Una muerte repetida

El suceso ocurrido ayer en el barrio de Chamberí de la capital no es el primero de consecuencias mortales que se registra en la región madrileña y que implica directamente como culpable de un homicidio a un miembro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.Hace 10 años, el 11 de enero de 1986, Jesús Maeso del Barrio resultó muerto en el municipio sureño de Móstoles por los disparos efectuados por J. M. R. C., un capitán del cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra.

Según la versión facilitada por entonces por el propio militar en sus declaraciones a la policía, Maeso recibió un tiro en el pecho después de intentar agredir a la esposa del capitán con un arma blanca, presumiblemente una navaja.

El 6 de mayo de 1987, Javier Agudo Rivero, de 22 años de edad, falleció después de haber entrado, oculto bajo una capucha, junto con Miguel Santana Ruiz, de 19 años, a robar en un mesón de la calle de Pablo Neruda de la capital. Los dos jóvenes se introdujeron en el local enmascarados y armados con una pistola y dos navajas. José Sierra, teniente del Ejército de Tierra en situación de reserva, cenaba con su esposa cuando escuchó los gritos del atraco. Se levanto e intentó mediar.

Le pusieron un cuchillo en el cuello. En un descuido de los atracadores tuvo tiempo para sacar su pistola y utilizarla contra los dos intrusos.

El 18 de septiembre de 1995, el sargento del Ejército de Tierra Félix, Aguiniano García, de 23 años, vació el cargador de, su pistola sobre un ladrón armado que acababa de robarle, a punta de cuchillo, las 30.000 pesetas que había sacado de un cajero automático en la calle de Escalona, en el distrito de Aluche.

El militar persiguió al atracador en un trayecto de unos cien metros. En la huida, el delincuente se volvió enojado y amenazó al suboficial. Entonces, el sargento le disparó seis tiros. El delincuente, Miguel Ángel Castilla Martínez, de 24 años, quedó malherido y falleció al poco tiempo en el Hospital Clínico.

Según los resultados estadísticos de la Jefatura Superior de Policía, uno de los datos más llamativos sobre la delincuencia en Madrid durante el pasado año radica en el descenso, en un 25%, del capítulo más negro de la delincuencia, el de homicidios y asesinatos. Así, mientras que en 1994 se registraron 90 muertes violentas, en 1995 fueron 68. Este descenso de los homicidios, sin embargo, ha coincidido con el aumento del número de crímenes no resueltos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1996