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González dice que hará una oposición responsable

A juzgar por el entusiasmo de los socialistas y la risa incontenible de Felipe González, parecía que habían vuelto a ganar. Se respiraba euforia en la sede socialista, ya que la realidad hizo malos los pésimos augurios que caían sobre el PSOE desde hacía meses. González felicitó a José María Aznar telefónicamente por haber ganado y después dijo a los suyos que se propone hacer una oposición con responsabilidad y muy rigurosa" ."Nos ha faltado una semana [de campaña] o un debate [con Aznar] añadió. Entre gritos de "cumpleaños feliz Felipe es cojonudo" y "por consiguiente, Felipe presidente" el líder socialista agradeció a sus votantes el apoyo que le han dado después de 13 años de Gobierno y "a pesar de lo que ha llovido".

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El líder socialista siempre recordará su cumpleaños del 3 de marzo de 1996, cuando cumplió -54 años y perdió las elecciones después de cuatro victorias consecutivas. Llegó a la sede federal de su partido, en la madrileña calle de Ferraz a las diez y media de la noche, y pasadas las once bajó al salón de actos, en donde fue abrazado, achuchado y besado.Junto a él, su esposa, Carmen Romero, diputada por Cádiz, y los miembros del comité electoral. de campaña, dirigido por el ostensiblemente satisfecho Cipriá Ciscar. Minutos antes, la militancia había abrazado al vicesecretario general, Alfonso Guerra. Todos muy contentos.

Desde hacía semanas, en el PSOE se consideraba una victoria bajar de 135 diputados y una derrota en toda regla todo lo que fuera por debajo. Con 141 diputados, a 15 escaños de distancia del partido ganador, el PSOE se proclama Iíder de la mayoría progresista" de España y se ve en posición de condicionar absolutamente la política del Gobierno que pueda salir del Partido Popular.

El líder socialista sintetizó, dirigiéndose a sus militantes, lo que puede ser una declaración de principios de su actuación de futuro. González siguió el manual propio de estos casos. Felicitó a José María-Aznar como ganador y anunció que cuando sea llamado a consultas por el Rey, como éste hará con todos los dirigentes de los partidos que han concurrido a las elecciones, le propondrá que encargue someterse a la sesión de investidura al líder del PP, puesto que ha sacado más escaños.

"Si no Pudiera salir adelante la investiduria, habría otras posibilidades", dijo González, en una primera declaración que debió resultar inquietante en la sede del Partido Popular.

Siguió González con sus proyectos: "Vamos a hacer una oposición con responsabilidad y muy rigurosa". Lo primero abarca todo lo que González cree que son "cuestiones de Estado" como puede ser el terrorismo y parte de la política exterior. Después piensa defender lo que ha sido el grueso de sus ofertas durante la campaña electoral. Defensa de la tolerancia, del Estado de bienestar, del Estado de las autonomías, de la modernización de España y de la apertura de España al mundo. Todo lo que vaya en contra de estas cuestiones contará con la oposición frontal de los socialistas.

Felipe González, que fue permanentemente interrumpido por los vítores durante su breve parlamento, dedicó palabras emocionadas a los ciudadanos que ayer depositaron su voto -a favor del PSOE "a pesar de lo que ha llovido". "Quieto rendir homenaje de gratitud inmensa a la lealtad de millones de mujeres y hombres". González aseguré que la experiencia que ha vivido durante esta campaña electoral ha sido "maravillosa". Los mítines que ha protagonizado han tenido mucha más afluencia y entusiasmo que los anteriores, por lo que esta campaña ha recordado mucho a la de 1982, a pesar de que aquélla era la del triunfo seguro y ésta la de la previsible derrota.

González dijo, en tono aséptico, que las encuestas que pronosticaban una rotunda derrota no le parecían fiables y así lo ha dicho durante toda la campaña. El fue suave en comparación con las ironías que se permitieron, otros dirigentes de su partido. En todo caso, Felipe González declaró solemnemente que, con este resultado, el PSOE está en condiciones "de defender con toda dignidad los intereses de una España nueva". González remachó la idea afirmando que éste había sido "un gran resultado".

Entre risas, aunque haciendo gestos con las manos para que no siguieran por ese camino, escuchó a los suyos corear un lema dirigido al Partido Popular: "¿Dónde está la nueva mayo ría?", se preguntaban los militantes del PSOE.

El granero socialista resistío

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1996

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